Odol

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:43 a. m.

La sangre hace un ruido
como de veinticuatro mandíbulas sin dientes
que chocan de frío o de miedo.
Chorrea el agua que enferma mis venas
y cura a los que hacen pornografía con mis manos.
Viajé a una España orinada por menos personas
de las que puedo contar con los huesos que sostienen
mis dos pulmones;
viajé por un México que se descongela entre gusanos y mariposas.
Viajé por cuerpos que no significaban nada para mi risa de retrasado mental.
Un alfabeto navega por mi sangre, con su cola de pez prehistórico
agita el cabello de mamá y la saliva cuajada de mis perros.
Esto que viaja en las afueras de mi alma hace ruido,
yo no vibro: escurro. Me hago agua roja entre los dedos de mis hijos
que conoceré cuando me canse de bailar y de ser el dedo que señala
el lugar más seguro del mapa.
Viajé a una España adormecida por el veneno de la poesía
y rompí todas las brújulas que desenterraba de la tierra multicolor de México.
Mi sangre hace un ruido que imita la carcajada de Dios,
dos manos sostienen mi quijada mientras una lengua dibuja en mi frente
la silueta de lo que seré, el contorno del poema que no llega, la figura de una mujer
que decidió escuchar mi sangre porque el silencio ya aburre,
porque el silencio se lo dejamos a las piedras y a los que beben mirando lo que no cambia.
El silencio me ha sido heredado y quiero que se reparta
a todas las manos que alguna vez me dieron de comer en la boca.

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