Tu mamá y yo vamos a ser famosos

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:24 p. m.

Un día tu madre y yo seremos famosos,
pero nunca hablaremos de Satán
porque duele,
y en cincuenta años
estar triste no dejará nada bueno.
En cincuenta años podré decirte
que no te perdiste de mucho;
veré tu desdentada boquita de bebé
en los horribles diseños de las camisas del futuro,
y veré el delgado vello de tus axilas
confundirse con la hierba reseca
por el frío de los países que tu madre y yo
conquistamos bajo el pretexto del don
que hemos trabajado a base de muertes y
pastillas y tonterías 
y mucho pero mucho miedo.

Y crecerás, pero todo aquello no tiene importancia,
crecerás en mí cuando vea en el alfeizar de una ventana
alguna botella vacía o una vela que con furia se mantiene ardiendo,
crecerás en mí cuando hable mucho 
después de hacer el amor,
y la pobre mujer que esté a mi lado
tenga que imaginarse a tu madre y a tu padre,
mojaditos ramilletes de lilas
que te esperaron y te seguirán esperando
comiendo cada viernes en un lugar distinto
para que la botella nunca se vacíe
y que la vela tenga colores diferentes
cada noche que el viento quiera soplar con una fuerza desconocida.

No te confundas,
yo tampoco conocí a tu abuela.
Hablo desde estos dedos que hacen figuritas de animales
cuando la sombra es perfecta,
hablo desde una incertidumbre viscosa y amarilla,
entonces no me creas cuando te digo
que no te perdiste de mucho:
tu madre es mi mejor amiga
tu padre es hermoso como un secreto
y tu abuela es un milagro que me hace creer en las cosas invisibles.
Eso es todo lo que debes saber.
Eso es todo lo que ya sabías.

Cuando tu madre y yo seamos famosos
dedicaremos cada segundo de la vida a celebrar esta fiesta que te necesita.
Tu madre detendrá mis garras cuando yo quiera hacerme daño
y yo comeré de su voz cuando sienta que todo necesita acabarse.
Ella encajará en mi frente un clavo de azúcar y vino
y yo la abrazaré abrazándote.

Pienso en ti cuando pienso en todo.
Te extraño.
No puedo comunicarme contigo mas que en un poema,
porque tú eres todo sin llegar a ser algo.
No puedo comunicarme con nada
a no ser que me siente a escribir un poema.
Eso no es triste, es algo que me hizo entender tu mamá,
y lo diré en entrevistas cuando sea famoso,
lo diré pensando en ti.

Dentro de cincuenta años, probablemente, estar triste sea delito.
Pero tu madre y yo seremos famosos
y los famosos pueden hacer lo que les de la gana.
Pero te juro, por la vida que ella me ha rescatado, 
que nunca pensaré de nuevo en Satán. 

Te quiero mucho. Gracias por recordarme
que me aterra la muerte, que quiero vivir,
que tengo cuatro sobrinos, que debo dejar de fumar,
que el poema es lo más grande que me habita, que amo,
yo amo, amé y seguiré amando. 

Te quiero mucho.



11/05/2015



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