Teoría de cuerdas

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:54 a. m.

*
Llegamos desnudos a la habitación de la vida.
Nuestra ropa ha hecho un camino desde la calle
hasta la puerta blanca de este secreto.
Mira cómo la gente toma tu abrigo
y desde las mangas hace un nudo con tu camisa,
hasta el infinito,
una cuerda que trenza el aroma de todo lo que te quebró
y perfuma el cuello de los que se ahora se ahorcan.

*
Una viga de madera cruza el techo
de la habitación de los sueños.
Alguien ha construido un columpio
con las cadenas que dejaron
los antiguos huéspedes.
Te balanceas hasta que tus pies rozan
la pantalla de la televisión.
Con la punta de los dedos acaricias
la barba del señor de las noticias
pero él, impávido, sigue hablando
de todos los niños que murieron
cuando otro hombre de barba
se explotó en una escuela.
La planta de tus pies
toca, el rostro del señor de las noticias
y el televisor cae.
Las cadenas que te sostenían
se vencieron
y caes.
El señor de las noticias te mira desde el suelo
el golpe lo ha dejado mudo
y tú no sabes leer los labios.

*
En la habitación de la muerte
han predispuesto lo necesario para la ceremonia:
shinju
sakuranbo
karada;
él cuelga bajo la viga
como un bello satélite de carne y hueso.
Gimen ambos porque han descubierto
lo hermoso de una armadura hecha añicos.
Tu mano tiene el último extremo del nudo,
lento tiras:
un ciervo inflamado por tu mirada
al instante de tocar el piso
se convierte en las ruinas de un templo.
Sin tocar ese escombro de oro y piel
te acuestas a su lado
y las palabras aparecen
como los pájaros que cantan de noche
cuando la llovizna agita las ramas de un árbol dormido.


*
Hay una salida de emergencia:
un abismo circular y angosto
justo en el centro de la habitación.
Hay una soga que nace desde lo alto
y atraviesa verticalmente ese lunar negro;
quieres saltar.
Tus manos se enganchan a la soga
y dejas que el peso de tu cuerpo
ayude al abismo a absorberte.
Las manos arden
echan humo.
Eternamente caes y tus manos duelen.
Olvidaste ya tus pies tus rodillas tu
sexo tu torso.
Hace años que estás cayendo.
Sonríes y levantas la mirada:
tus manos hacen fuego.

Es como si llevaras una antorcha.


6/2/15









Comments (0)