Sin conocerme estuviste el día en que intenté suicidarme y eso me hace sentir muy bien

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:01 p. m.

Cuando tenía seis años quise clavarme un cuchillo en el vientre,
el mango era de madera oscura, siempre estaba helado,
incluso más que el filo ennegrecido por el óxido,
achatado por las cebollas y los tomates.
Mi piel todavía era blanca y creo intentar clavarlo
en el sitio donde ahora me brota una cicatriz de varicela.
Sentado en una alta silla de roble,
mis pies colgaban, y creo haber estado descalzo.
La inútil punta del cuchillo se hundía en la piel
y formaba una estrella cuyos picos
eran los pliegues de mi joven carne.
Faltó fuerza y sobró tiempo.
Tú debiste cargar entonces cuatro años
de calor húmedo, niñeras con dientes feos,
tíos que hacen caras graciosas
cuando la foto ilumina la fiesta de cumpleaños.
Debiste, en ese momento, usar un vestido
azul y blanco, similar al que tus primas
ensuciaban de agua de jamaica y catsup,
pero tú estabas inmaculada y radiante
como el sol que aun hornea las caras
de la gente que te amó.
Debiste entrar a la cocina de mi antigua casa
cobrando la forma de un momento de lucidez,
es decir, la forma de un grito de algún niño
que me llamaba desde la calle para jugar Nintendo.

Hoy te amo con la fuerza que mis brazos no quisieron tener
para terminar lo que en ese entonces tuvo que terminar.
Hoy tengo esa fuerza, y el sol sigue siendo el mismo.



7-8 de junio del 2014



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