Perry Ellis

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:09 a. m.

Compré un perfume que según la etiqueta
representa a la noche.

Gasté el dinero que guardaba
pensando en lo impreciso de las emergencias:
apenas lo suficiente para costear dos citas con el médico,
o una caja de ansiolíticos.

Pude haber pagado un suspiro.

Preferí comprar un perfume
cuya etiqueta indica ser para la noche,
pero yo por las noches quiero dormir;
miro ansioso el techo de la casa
en donde llegué a parar,
un techo distinto según la etiqueta de la circunstancia.

A veces sonrío mirando la ventana desconocida
que encuadra el paisaje de una ciudad que conozco
como conozco a mi madre
como conozco al amigo que con insistencia me aconsejaba
no comprar ese perfume
no besar a esa mujer
no llorar en público.

Compré un perfume que se embarró en mi cuello,
detalle insignificante
cuando me veo caminando en la madrugada de las madrugadas,
por las avenidas de una ciudad que huele a las lágrimas de mamá.

Oler bien no esconde el imperdonable deseo
de querer perder el control.



15 de Junio / 2013

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