Me acuerdo V

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:22 a. m.

Ejercicio tomado del libro "I Remember" de Joe Brainard.

Parte I
Parte II
Parte III
Parte IV


Me acuerdo de cuando toda mi familia pintó y redecoró toda la casa en una sola noche. Al día siguiente era la boda de mi hermano y vendría familia de Ciudad Juárez. Me acuerdo del olor a pintura, la nueva cortina de baño color verde y el piso protegido por enormes pliegos de plástico negro. Me acuerdo de ver que todos estaban muy felices a pesar del cansancio.

Me acuerdo que en la primaria hacían votaciones para ver qué queríamos comer en el día del niño. Me acuerdo que todos siempre votaban por pizza. Me acuerdo que en una ocasión una compañera rarámuri que iba conmigo fue la única en levantar la mano cuando dieron como opción la hamburgesa, me acuerdo que todos se rieron de ella y yo me sentí tan mal que también levanté la mano. Me acuerdo que ganó la pizza.

Me acuerdo de ver los maratones del programa de Jamie Oliver en el canal People & Arts cuando todavía no existía el canal Travel & Living.

Me acuerdo de batallar mucho para encontrar el video porno de Michelle Vieth y decepcionarme cuando lo encontré lo vi y me di cuenta que no era nada bueno.

Me acuerdo de un muchacho en Sonora que se parecía a César Costa. Creo que se llamaba Miguél pero tenía un apodo. Al principio era insoportable, siempre a la defensiva y con una actitud arrogante. Tocaba la guitarra. Me acuerdo de darme cuenta poco a poco que sólo era inseguro, como yo y luego cantar con él cuando estábamos en la playa y todos se drogaban.

Me acuerdo de sentir mucho miedo cuando conducía y tenía que tomar alguna glorieta.

Me acuerdo de una fiesta con decenas de personas en una azotea, todo estaba a obscuras y yo estaba muy drogado. No me acuerdo del rostro de nadie.

Me acuerdo de quedarme hasta tarde en el CEDART y ver cómo la lluvia hacía un río más o menos peligroso por toda la calle.

Me acuerdo del único poema que escribí en un camión fue "Heidegger". Iba de la facultad a mi casa y el sol entraba por las ventanas. Frente a mí estaba un hombre grande y gordo que iba comiéndose una pera. Me acuerdo que era un atardecer hermoso en el camión cuando escribí ese poema.

Me acuerdo de cuando recibí mi primer premio literario, tenía trece años y era un certamen de cuento. Me acuerdo de ir con los ojos maquillados de negro y un abrigo negro y sentir la mano sudada de la secretaria de cultura cuando me entregó el reconocimento.

Me acuerdo un profesor chileno en la universidad que me platicó cuando Pablo de Rokha tocó la puerta en casa de su abuela y le vendió sus poemas.

Me acuerdo de mi primer ataque de ansiedad. Terminé en el hospital por una arritmia y me pusieron en una habitación a lado de un enfermo terminal que no dejaba de gemir.

Me acuerdo de mi lectura de poesía en Sonora, estábamos todos increíblemente borrachos. Me acuerdo de Paris Sicarios sirviendo whisky Jim Beam en un vasito de papel y todos dando traguitos cada que se podía.

Me acuerdo de robarme libros en la FIL de Guadalajara y ponerme muy nervioso cada que veía a algún policía.

Me acuerdo de enterarme que Brenda se casaría. Me acuerdo de acordarme de ella, acostada sobre el pasto, diciendo que nunca se casaría.

Me acuerdo de tocar la guitarra en los camiones y decir que ando haciendo eso para juntar dinero e ir al DF a buscar a mi novia. Me acuerdo que en los camiones donde decía eso me daban más dinero. Me acuerdo de una mujer, morena, grande y de ojos diminutos que quiso saber más de la historia y yo le inventé muchas cosas.

Me acuerdo de Darío y yo vagando por un hotel en Guadalajara, buscando a alguien que tuviera ganas de escucharnos.

Me acuerdo de Jehú y yo vagando por un hotel en Sonora, buscando a alguien que tuviera ganas de darnos alcohol.

Me acuerdo de Aniela y yo vagando por un hotel en Monterrey, buscando nada.

Me acuerdo de Gerardo Grande llenándose las manos de pintura azul en el baño de una universidad en Monterrey y guiñándome el ojo como diciendo "no tienes idea de lo que ocurrirá".

Me acuerdo de la casa de Janis: un pasillo eterno que conectaba a tres habitaciones. Siempre olía a humedad y nunca podías estar cien porciento cómodo.

Me acuerdo de estar con Janis en un bar, las dos personas con las que íbamos se fueron a tener sexo a otro lado y nos dejaron ahí, solos, sin dinero y sin cómo regresar a casa. Me acuerdo de estar con ella mirando a una chica que era increíblemente guapa y haciendo historias de cómo se enamoraría de nosotros.

Me acuerdo de una noche llegando a casa con mi padre, él estaba muy ebrio y me desconcertó ver que mi madre no estaba en casa. Estaba nervioso por el estado de mi padre y me sentí muy desprotegido. Me acuerdo de preguntarle a mi padre dónde estaba ella y él se echó a reír al suelo, boca arriba. Me acuerdo de ver su panza temblar entre risa y risa y sentir que alguno de los dos moriría.

Me acuerdo de Omayra recibiéndome en la central camionera. Me acuerdo de la solemnidad en su sueter de cuello de tortuga y su insistencia a invitarme a desayunar. Me acuerdo de pedir unos chilaquiles verdes y que ella pidió unos rojos.

Me acuerdo de que al transporte público en Ciudad Juárez lo llaman "ruta".

Me acuerdo de una noche cuando trabajaba en un café árabe. Media hora antes de cerrar llegó un grupo de cinco personas: dos mujeres y tres hombres. Las dos mujeres iban vestidas como putas y eran putas, los tres hombres iban vestidos como diputados disfrazados de hombres. Yo limpiaba la barra y lavaba platos sucios cuando Raúl, mi compañero de trabajo, un hombre cuarentón de dos cajetillas diarias los miraba desde la ventana y me dijo seguro se las van a coger entre los tres y yo en ese momento no me había dado cuenta que eran putas. Ordenaron dos pipas árabes con tabaco de granada y cereza (pidieron la carga más fuerte) y cinco cafés turcos. Cuando dejé todo sobre la charola Raúl me dijo son putas ¿crees que si digo las palabras correctas me dejen entrarle? pero yo seguía sin entender y sólo decía que sí con la cabeza, quizá por el cansancio. Me acuerdo que el café estaba totalmente vacío y yo fumaba recargado en la estufa y mirando por la ventana que daba hacia el patio: Raúl con las manos en los bolsos se balancea de atrás hacia adelante, sonríe, de pronto se acerca con complicidad hacia el grupo y todos ríen mucho. Me acuerdo de pensar son putas y este cabrón quiere que le compartan y luego reírme y sentir algo parecido al miedo. Me acuerdo que Raúl entró sonriente y dijo que iba a estar cabrón que le compartieran y el resto de la noche estuvo hablando de lo rico que sería cogerse a esos dos viejonones. Me acuerdo que sólo una se me hizo atractiva.

Me acuerdo de Raysa muy drogada bailando Barco a Venus frente a un espejo.

Me acuerdo de Iván Almanza sentado junto a mí una noche en el DF donde todo olía a alcanfor. Se inclinaba hacia mí, sin parpadear y me hacía preguntas hermosas y brillantes. Me acuerdo que entre el ruido se paró y volvió con una estatuilla: una esfinge con cuatro ranuras donde salían cuatro dagas. Me acuerdo de la voz de Iván Almanza como la mano de un niño que raspa una piedra húmeda, un gemido que puede ponerte los pelos de punta.

Me acuerdo de una época en mi vida donde sólo podía dormir en sillones o, en general, en lugares incómodos.

Me acuerdo que el poema "Resignación" originalmente se llamaba "Mogavi" y luego se llamó "Alprazolam Blues". Me acuerdo que es el único poema que he escrito no estando sobrio.

Me acuerdo de estar en casa de mi abuela Lido y ver en su librero un estudio sobre el libro del Apocalipsis de San Juan según la iglesia de los Testigos de Jeohvá. Me acuerdo de leerme el librito en una sola tarde y hacerle muchas preguntas a mi abuela y obtener respuestas claras y entendibles.

Me acuerdo de Hugo Hiriart dando una conferencia sobre lo malo que era Cervantes como poeta.

Me acuerdo de pensar que Raúl y Mariana iban a perderme la paciencia en cualquier momento y me echarían de su departamento a patadas.

Me acuerdo de hacer fogatas enormes.

Me acuerdo de vivir muchos meses a base de papas, champiñones y frijoles.

Me acuerdo de una anécdota que platicaba mi madre: ella y sus hermanas jugando en las calles de Tierra Blanca. Bajo un árbol estaba sentada una mujer horrible de piel gris y ojos diminutos. La mujer sonríe y de la comisura de los labios le sale una cucaracha. Mis tías corren gritando y llorando pero mi madre no, mi madre se queda parada y la observa. La mujer le dice que vaya hacia ella haciendo un gesto con la mano, como si le rascara la barbilla a un gato invisible. Mi madre camina hacia ella y a la mitad del camino mi abuelo la toma y se la lleva. La mujer gritaba palabrotas y reía fuerte y mi abuelo la insultaba en inglés.

Me acuerdo de pedirle a mi padre que me enseñara a tocar guitarra, él decía hazte un callo en todos los dedos de tu mano izquierda, cuando lo tengas te enseñaré. Me acuerdo de que, cuando ya tenía los dedos calleados, ya sabía lo que quería saber.

Me acuerdo de los Doritos Iu. Eran sabor mango y Natalia Lafourcade salía en la publicidad.








13 de Febrero / 2013

Comments (0)