Apuntes

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:40 a. m.

La tristeza nos hace transparentes. No hay tristezas que se finjan. Sólo los idiotas se visten de tristes y esa es la tristeza más horrible, es la que está a un paso de convertirse en euforia. De noche la tristeza está más cabrona porque en la noche, las personas que nos hacen tristes, sueñan con nosotros o abrazan a otras personas que no somos nosotros. La tristeza son trillones de cucarachas invisibles que vuelan por el mundo, lo conforman, y nos conectan con las personas que amamos o amábamos o creímos amar o necesitamos amar, entonces la cucaracha llega y se encaja en tu esternón o en tu sexo o en tu nuca, a veces en todos esos lugares, y cuando esto ocurre te dan unas enormes ganas de dormirte y no despertar en días o meses. A veces hasta te dan ganas de morirte. La tristeza y sus cucarachas se van cuando uno se duerme porque no hay cosa más aburrida que un humano dormido.

Todos mis amigos tienen novia.

Salí a buscar el verdadero anochecer
sólo encontré la canción que escribió un amigo
y un perro a medio morir
que parpadeaba despacito.

El infierno es el poema del otro.

Un día de estos alguien inventará una máquina no tan enorme como te la estás imaginando que se encargue de hacer que los grillos se concentren en un sólo lugar y sus chillidos sean tan fuertes que hagan sangrar los oídos.

No necesito que nadie me salve. Mi más eficiente grito de auxilio es el insulto que murmuro en la privacidad de mis poemas. Si un día llego a matarme será porque se agotaron todas las posibilidades hermenéuticas de los héroes desinteresados que me persiguen intentando ver algo de ellos en mi saliva.

Cada caminar es el tiempo donde el poema ocurre ¿Por qué no es posible retener el vuelo cuando el suelo fastidia?


Perdónenme

Hace rato que no escribo.
He dedicado mi tiempo a otras cosas
       tal vez no tan importantes
como observar mi temblorina después de la cuarta cerveza
o dibujar triángulos con la sangre de mis encías.

Me dediqué a recordar el beso que, aquella noche, alumbró mi rostro e hizo que las piedras que vivían detrás de mis ojos se convirtieran en un alúd, esta catástrofe que todavía no se encuentra.

Pero todo eso, ahora, incluso en este poema, no importa demasiado.

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El poema termina cuando el último respiro de ese preciso momento, el momento donde el poema ebulle. El poema defiende la Generación Espontánea. Si la vida es un poema entonces su validez viene a ser momentánea e impredecible. Todo lo sobrante, si no es aburrido, es inútil.

Lo más difícil de no tener otras escapatoria es el intentar separar el poema del simple acto de escribir. ¿Cuándo empezarán a ver al poema como un acto tan banal y pasajero como cepillarse los dientes? El mal poema es un salvavidas en la medida de su honestidad ¿Cuándo comenzaremos a separar el poema del mal poema? El poema no tiene que ser bueno. El poema bueno es el poema que funciona. El poema en sí es El Todo. El mal poema se cumple a sí mismo en el sentido de no exigirse nada ¿Por qué exigirle algo a un mal poema? El mal poema es el mal retrato de El Todo, o bien, el retrato deshonesto, el retrato a conveniencia. El buen poema cumple una serie de exigencias meramente artificiosas para alcanzar una meta igualmente artificiosa. Cuando el poema sea similar al baño diario del sarnoso: bello, útil, necesario y asombroso, entonces el poema funcionará.

No se puede huir del poema porque no se puede huir de El Todo. El suicidio es la última opción de escape, pero es también el poema más hermoso que se pueda vivir.

No se trata de ser mojigato. El poema requiere violencia, porque El Todo se rige a partir de la violencia. Entiéndase violencia como todo lo que excede la energía natural de las cosas, todo lo que amplifica lo que naturalmente existe en las cosas. No obstante, esta fuerza no debe entenderse ni tratarse como los afanes ingenuos del Futurismo. El espíritu violento del poema debe apenas olerse, apenas asirse al puño desesperado del lector que intenta apropiarse del poema. El poema debe huír, si se quiere, cobardemente. Si es poema se captura, al igual que una presa de cacería, el poema muere, y al igual que a la presa, se le desollará, se sacarán las partes que el cazador o el lector consideren inútiles según sus necesidades estéticas, y cuando sólo quede el resto, se devorará para convertirlo en la nada. Si el poema se captura totalmente, El Todo condensado en el poema se convertirá en un pasajero estremecimiento individual cuyas implicaciones a largo plazo son inexistentes. El poema debe ser tan cobarde como ingenioso y nunca entregarse totalmente. Su violencia debe ser el catalizador de la huida y de la huida debe nacer la provocación, en la ambigüedad sugerente y nunca un misteriosismo idiota. En este sentido, el poema debe cargar un propósito, no importa cuál sea, ese es el propósito general del poema y sólo viene a partir del poeta. El poema como un acto de desesperación.


Automático 85

Calavera letra color calavera pájaro agrio el cielo se dobló un avionsito de papel sobrevuela los relojes agrios que marcan las horas agrias del mundo te caíste en el vinagre me guardé en tu paladar y fermentó mi beso el vivir te sabe agrio ¿mentirosa mentiroso? el helado de limon tiene drogas fuertes incrustadas en el conito de galleta padezco el sonreír de los perros padezco el desqucio de las piedras bañadas en la catarata imagínate su desesperación quiero gritar en el poema quiero escribir AAAAAAAAAAAHHHH pero dirían que es un mal poema por gritar no me dejan gritar en el poema y ya me cansé de gritar con cosas inteligentes yo quiero gritar de verdad en el poema la maestra hace preguntas detonadoras y algo explota en en Monterrey en Siria en Kosovo en Cherán  en el sol te leo los poemas de mis amigos en la espera de un beso o algo un poco más peligroso te leo la etiqueta del vinagre y lloras como cuando uno llora al ver una película mala pero certera te leo la historia del caballo verde y te ríes más por lástima que por labor poética te leo la historia del ábaco y sus funciones apocalípticas podemos escoger siempre lo más sencillo podemos decidir no salvar al mundo esta ocasión podemos decidir ser los cobardes de la autodestrucción podemos escribir bien sarro y criticar a los que escriben sarro sin querer nuestra alma nos recuerda el arrepentimiento del sacrificio nos arrancará deedo por dedo uno por uno pelearemos a puñetazos con las paredes del hospital ¿y yo dónde tengo el alma, enfermero? lluvia agria los que se van a estudiar al DF regresan hablando chistoso entonces nada tiene significado entonces cállate el lenguaje me va a dar una bofetada.
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¿Por qué algunos dicen que el hombre se angustia por comprender el mundo? La existencia no es una angustia motivada por la condena de la ignorancia. El hombre puede elegir la estupidez, pero al ser una elección resulta ser la más inteligente de todas. Si la poesía es un reflejo de la tribu, entonces no puede encasquetarse en una sola voz, una sola angustia, una sola estupidez o una sola brillantez. El poeta tiene la obligación de ser empatico con el dolor del burgués y la soberbia del pordiosero. Si digo que la poesía es el último recurso para la permanencia, entonces no es posible exigir angustias.

Bailando en Monterrey

El ritual se perdió.
Resuena el llamado de los que me persiguen,
asechan en la esquina
en alguna esquina llena de fuego
que ilumina las estrechas avenidas de mi respirar.
Detrás de la sombra de alguien
un perro empuja mi cuerpo
empuja mis ganas de mirar hacia abajo
y dejarme acariciar por el vértigo.

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Invocación a Apolo


Ponte nervioso,
mírame ondular en el relieve
que tu amarilla mano esculpe en el tiempo
en el pulso del aire.

Ponte nervioso,
que yo de plano no tengo vergüenza.
El castigo del Todo ya quemó la carne de mis hijos,
no tengo nada qué perder
no tengo mucho qué ganar

Mira nomás cómo te tienen.







16 / Agosto / 2012

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