El día en que Chubeto se murió

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:18 a. m.

El día en que morí
alcancé a ver la sombra despegándose de mi cuerpo
como una inservible membrana negra.

Casi pude tomar entre mis dedos al último respiro,
pero se escurrió y cayó al suelo,
nadie sintió el chasquido
porque el llanto de mis hijos comenzó a embotar el aire
y ningún ruido se podía sentir
mas que el crujir de dientes y el sorber de mocos.

Se veían todos tan lindos escoltando mi inofensivo cadáver.

Luego, en espíritu, floté por el cuarto
observé cada mueble y cada adorno.

La ira de la muerte se apoderó de mí,
quise gritar pero de mi boca sólo salían cucarachas
que volaron entre las cabezas de mis dolientes
mi hija menor gritó,
mi sobrino manoteó con pasmo,
papá las siguió con la mirada
hasta que se escondieron entre los recovecos de algún mueble
donde debían ir los libros que nunca compré
los que nunca me regresaron.

Vi a mi esposa acomodarme la almohada,
peinarme el bigote y decirle algo al enfermero en voz baja,
quizá la hora de mi muerte
o alguna insinuación propia de las nuevas viudas.
Quise abrazarla y así lo hice
mis brazos atravesaron su cuerpo, 
como en las películas,
le dio un escalofrío,
como en las películas.

Mi hijo mayor se abrió paso y cerró mis ojos.
He muerto.
Qué triste es estar muerto y escribir.
Qué triste es escribir cuando uno ya no tiene otra cosa qué hacer.




9 / Mayo / 2012



Comments (1)

Será mas triste no tener nada que hacer en vida