Dos poemas de Luljeta Lleshanaku

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 7:08 p. m.

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Traduje dos poemas de la impresionante Luljeta Lleshanaku. Ambas traducciones son indirectas y trabajadas desde la traducción al inglés de Henry Israeli.


Memoria

No hay profecía, sólo memoria.
Lo que ocurre mañana
ocurrió hace cientos de años.
El mismo camino, hacia el mismo fin.
Y mi antigua memoria
dice que tu falsa memoria
es la leyenda de un pájaro cuyo corazón de luz
se transformó en un cuervo que sobrevolaba una montaña de mármol.
La misma mujer estará allí.
El corto sendero a la reencarnación.
Una jaula de cabellos negros.
Su corazón amargo y generoso
como una ánfora llena de serpientes.

No hay profecía, las cosas ocurrirán
tal como las tuviste en el pasado.
La muerte te encontrará en la misma cama,
solo,
sin preocupaciones, sin sombra,
como los árboles que humectan a la noche.

No hay destino, sólo leyes biológicas:
la trucha salpica en el agua
y los pinos respiran en la montaña.



Marcado

Mi compañero de pupitre de la escuela primaria
tenía uñas azules, labios azules, y un enorme e irreparable agujero en su corazón.
Estaba marcado por la muerte. Era invisible.
Solía sentarse en una roca
cuidando nuestros abrigos
mientras nosotros jugábamos en el parque, esa alquimia de sudor y polvo.

Aquel marcado para ser rey
es frío, preparado para la caída libre,
nacido prematuro de un triste vientre.

Y la pelirroja que espera el regreso de su marido alcohólico
seguirá esperando por cien años.
No es el alcohol; ella está marcada por "la espera,
y el es igual de culpable que el espectador
que debe entrar bajo techo por la lluvia.

Y lo que es más, no es la guerra
quien tomó la vida del niño
de ojos melancólicos. Él también estuvo marcado, nacido
para estar en la lista de reclutados.
La melancolía es el arsenal común de la guerra.

Entonces hay alguien marcado para sobrevivir
que seguirá devorando a su descendencia como un oso polar
que nunca ha sentido el cambio climático.

Todos ellos son como un cerrado teorema, su cielo
es una casa de alquiler
en donde martillar incluso un simple clavo de transformación está prohibido.

Ellos esperan la siguiente orden, que de cualquier forma
ignorarán,
como los argonautas que llenaron sus oídos de cera
y remaron hacia el camino de las sirenas.






Luljeta Lleshanaku (Albania 1968). Ha publicado cuatro libros de poemas. Ganadora en el 2009 del Velinice Kristal Price for World Poetry. 






27/11/15

Un Golden Retriever siendo feliz en la playa de Gijón

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 5:16 a. m.

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Bertha
estoy frente al mar
y en mi dolor y mi alegría
se encuentran todos los jugos de tu vientre,
en ti hay otro mar que le da oxígeno
a esa niña que yo quise;
no tiene en su sangre la voz que sale de mis poemas
ni el alcohol que empapa las pestañas de mi padre
o el dulce odio de mi madre hacia lo que no podemos entender.

Tu hija no llevará en su huella el aliento de mi amor.
Cada poema que nace de mis árboles lleva la voz de su madre,
y sus gritos y su hambre y ese aroma azul de jengibre y saliva.
Bertha, mira en lo que me he convertido:
un acorde insignificante, un perro sin sangre abandonado en la playa,
una lengua reseca en el beso de dos infelices
que pronto explotarán en una parvada de gaviotas.

Bertha
estoy frente al mar
sin ganas de matarme en él
o con él.
Me como una hamburguesa pensando en qué dirías
tomadita de mi mano en esta rara ciudad de España,
con tu vientre aún plano y tus piernas llenas de arena.
Bertha estoy recogiendo monedas de bronce
corroídas por la sal del cantábrico.
Compremos vino y frutas raras
que determinen la desesperación de nuestras manos;
compremos un hotel entero, miles de banderas catalanas,
miles de ikurriñas, y escúpelas u orínalas
luego de cubrirlas con flores, incéndialas o
mójalas con cerveza. Odia España conmigo, Bertha,
ama a Luna y besa su vientre hinchado
como si no entendieras nada de eso, odia España conmigo Bertha,
sus doblajes malos y su ebriedad constante Bertha ama conmigo
a Oscar y a Vicente bailemos con ellos Bertha drógate conmigo
no hay nada en tu vientre morir juntos no era algo triste Bertha
odia a España escúpele a Pablo Iglesias por parecerse a Ramiro
ama conmigo el acento andaluz y también al gitano que nos mira
desde lo más profundo de su odio.
Bertha, que acabe esta pesadilla, que esta playa
y este hotel dejen de oler tanto a azufre.

Bertha
tu hija da vueltas en el agua de tu vientre
cuando desde este mar la imagino dormida en tus brazos,
llorando el primer día de clases, cerrando los ojos
ante la primer mano del primer hombre que tocará
por primera vez sus pechos. Bertha, tu hija
da vueltas como el reflejo del sol en el mar
cuando le hablo con la boca llena de caracoles y arena
e imagino su espalda, blanca como el amor que me diste,
como la nieve que cubrió nuestra cabaña, como los ojos
del ahogado que encontramos cuando el odio nos ahogó.

Pienso en tu hija, Bertha,
no en ti.
(Entiendo esta marcada diferencia
entre pies, arena y mar);
tú estás lejos,
       apenas el débil aviso de un faro.
Yo estoy con la sombra de tu hija
tomada de mi mano
y juntos vemos a una ancianita asturiana
bañándose en la espuma del cantábrico
con su Golden Retriever.


(7 de noviembre del 2015 / Gijón Asturias)




12/11/15