Un correo electrónico de Gretta Uhlig

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:31 a. m.

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Desde hace algunos meses he mantenido una correspondencia con Gretta Uhlig vía correo electrónico. En ella he encontrado muchas cosas que, por una u otra razón, no había podido entender que existían en mí, sobre todo cosas que tienen que ver con el acto de escribir. Gretta me ha dado "permiso" de subir a mi blog algunos fragmentos de cosas que me ha dicho y que me han puesto a pensar.

Puedes leer algunos poemas de Gretta dando click aquí y aquí. También dando click aquí puedes leer una entrevista que le hizo Martín Rangel, a quien agradezco infinitamente que me haya proporcionado el correo electrónico de Gretta.

Actualmente trabajo en un libro a cuatro manos con ella, algunos poemas los puedes encontrar aquí en mi blog.



1 de octubre del 2015

Escribir poesía no es cansado. Corregir o revisar un texto tampoco lo es. Creo que se ha convertido en un lugar común el equiparar el trabajo creativo de escribir con el de cualquier otra disciplina desde el momento en que se intenta dar cierto valor laboral a la figura del escritor. Un escritor no es un trabajador, mucho menos un responsable del sistema de producción de cualquier sociedad. Desde luego que el escribir exige, indiscutiblemente, disciplina y un cierto grado de compromiso, pero ese margen de responsabilidades jamás, en ningún momento, repercute en un desgaste similar al que sufren (sí, sufren) muchos de los responsables de que un país se mueva y funcione para que el escritor pueda sentarse a escribir.

Con lo anterior no quiero establecer una jerarquía, mucho menos establecer juicios de valor. El escritor goza de la insufrible posibilidad de emulsionar el ocio con su labor, posibilidad que muy pocas otras disciplinas dentro y fuera del arte pueden tener. Y desde luego tenemos que entender al ocio no desde un punto de vista peyorativo que se nos ha impuesto desde que la época actual nos dicta, subliminalmente, que el no trabajar, el no producir, el no dar algo tangible a la sociedad, significa -erróneamente- ocio. Me gusta pensar en la antigua sociedad helénica al utilizar el concepto de ocio, pues para ellos, en su manera de ver el tiempo (delimitado por la siembra, la cosecha, los eventos de carácter religioso, entre otras cosas) veían el ocio como ese lapso de tiempo en el que podrían dedicarse a otras cosas, por ejemplo, las representaciones teatrales. El ocio no es malo, es ese espacio en el tiempo del escritor que le permite crear (y aquí te doy una sentencia totalmente mía, quiero decir, desde mi experiencia: escribir poesía no es otra cosa que abducir la realidad y convertirla a la realidad del planeta que es mi cerebro y mis emociones).

El escritor debería valorar el significado del ocio, darse cuenta que si escribe es porque ama escribir, y por eso es un ser bastante afortunado. En mi vida he conocido a alguien que ame trabajar en la línea de producción de una maquiladora, y he conocido pocas personas que amen invertir 18 horas de su día atendiendo gente en una tienda de abarrotes.








14 de octubre del 2015