Después de leer a Basho salí a mojarme en la lluvia

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:34 a. m.

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El sol brilla, brilla,
sin compasión,
pero el viento es de otoño

Basho




En la plateada línea del horizonte
confundo el cuerpo de mis amigos
con los árboles cuyo nombre nunca puedo memorizar.
Llueve y caen sobre mi pecho números,
trozos de carne de algún ángel,
ríos de perfume que alguna vez bebí
como hipnotizado por tanta riqueza o tanta estupidez.
Cae el otoño como una araña
sobre la boca abierta del que duerme
y sueña que Dios le da de comer arañas.

Hace tanto que no escribo bajo la luz de mi propio sol.
Mis manos huelen a la tierra sobre la cual bailé
cuando mis amigos todavía no escribían sus cartas de despedida.
Mi sol se inflama e incendia los árboles
donde mis amigos orinaron ebrios o besaron a alguna mujer
desprendida de su cuerpo, con los ojos en blanco.
El otoño recogió con sus manos verdes el cadáver de un pajarito;
carbonizado por mi sol, su último suspiro aéreo fue atropellado
por una pared de fuego que salió de mi llanto.
Quiero que mis amigos vean el producto de mi aprendizaje.
Quiero que mis amigos vean que el amor es un reloj cuya arena,
endurecida por la lluvia, hace que los animales se asfixien.
Quiero que mis amigos vean.

Escribo este poema bajo el techo de una casa que no amo.
No tengo apuro en salir. Las gotas son cada vez
más delicadas, y su estruendo, con cada minuto que pasa,
menos emocionante.


23 / 9 / 15