Simposio

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 4:37 a. m.

2

él dijo algo estoy haciendo mal
ella dijo hoy hace mucho frío
él dijo será mejor no viajar juntos
ella dijo nunca nadie tendrá tus ojos
él dijo mañana se muere mi padre
ella dijo éramos muy violentos cuando cogíamos
él dijo tengo algo de dinero en casa
ella dijo si mañana cae nieve veámonos en el cementerio
él dijo sé que parezco lleno de miedo y esa es la verdad
ella dijo México es un país extraño
él dijo agárrate bien de mi mano porque el suelo va a desprenderse
ella dijo me puse este vestido para gustarte
él dijo mis amigos leyeron tus poemas y dieron otros dos pasos hacia atrás
ella dijo por cada vez que diga YO dame un puñetazo en el rostro
él dijo soñé que el avión se llenaba de sangre y no te encontraba
ella dijo me la metía tan fuerte que sentía que me desmayaba
él dijo no me gusta la forma en la que estás llorando
ella dijo moi je t'offrirai des perles de pluie   
él dijo vamos a bailar
ella dijo mis padres no quieren verte
él dijo hace nueve días que no veo luz solar
ella dijo vamos a casarnos
él dijo hay que emborracharnos pronto para ir a hacer el amor
ella dijo entonces me llegó tu mensaje de texto y él se puso muy agresivo
él dijo Satán es un hombre con la cara quemada y usa un traje azul
ella dijo te quiero porque entiendes la sangre
él dijo soy virgen por eso me vengo tan rápido
ella dijo perdón por contarte todo esto
él dijo te amo te amo te amo te amo te amo
ella dijo no como carne
él dijo mi sobrina quiere conocerte
ella dijo tu pene es muy grande
él dijo la noche dejó de ser púrpura y se hizo negra
ella dijo te voy a regalar lo más valioso que tengo
él dijo nire iraganeko bizitzan euskararen madarikatu bat izan dut
ella dijo fuma todo lo que quieras
él dijo voy a extrañar el sabor de tus pezones
ella dijo quiero tener un hijo
él dijo el poema es el poema es el poema
ella dijo la base de datos de virus ha sido actualizada
él dijo debes ir al ginecólogo
ella dijo por favor no te hagas daño
él dijo mis amigos jamás te perdonarán
ella dijo te amo te amo te amo te amo te amo
él dijo jamás tomé una mano tan suave y tan sagrada
ella dijo me estoy quedando dormida
él dijo seré el sol y si el sol no ilumina tu camino seré la lluvia
ella dijo cállate ya te amo cállate
él dijo y si la lluvia no limpia tu dolor voy a encontrar otra forma para hacerte entender que estás bien
ella dijo no me voy a apagar
él dijo esto es demasiado
ella dijo ojalá nunca vuelvas a sentir ganas de matarte
él dijo te voy a partir en dos
ella dijo ya no lo amaba
él dijo por favor no te cases
ella dijo avísame cuando llegues a tu ciudad
él dijo jamás en mi vida he sentido tanta ira
ella dijo entonces esto le tendré que decir a la gente cuando pregunte por qué
él dijo me voy a enamorar de ti
ella dijo no puedo creer que esté en México y sólo me haya tomado seis cervezas
él dijo si todo sale mal me largo a Alaska a morirme entre osos polares
ella dijo realmente no es para tanto
él dijo ok
ella dijo es hora de morir
él dijo todo es culpa de la puta ayahuasca
ella dijo leo todos los poemas que escribes
él dijo gracias por bailar conmigo
ella dijo estoy podrida
él dijo nuestra mansión azul
ella dijo cásate conmigo y luego nos divorciaremos y luego nos volveremos a casar
él dijo México es una mierda
ella dijo qué hija de puta
él dijo todo

todo está dicho 



9/1/15

Un poema de Mohsen Emadi

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:39 p. m.

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Traduje este poema de mi amigo y maestro Mohsen Emadi. La traducción es indirecta, viene de la versión persa-inglés realizada por Sholeh Wolpé.


Leitmotif del amor

1

Gotas de sangre
adornan este poema.
Sopla el viento,
llovizna,
y la niebla se extiende, lenta
baja por la escalera
y golpea
a los alertas caminantes.

Una mujer
rodeada por un halo de sábanas blancas,
lentes de sol y el pelo húmedo,
se te aparece.
Con un revólver sin gatillo te dispara
para poder escoltarte
a algún lugar en el interior
de este oscuro, ilegible poema
donde tu cabeza se inclina pesadamente
sobre los versos y un día
se estrellará en ellos.

El caminante que se convierte en lector
debe esperar la bala.
El elevador sube
y la mujer se baja en el techo
donde nada perdura excepto el narrador.

2

Soy de la clase de directores que matan
a cada uno de sus personajes.
Si alguno desea interpretar dos papeles
él o ella deben aceptar morir
dos veces.

Una mujer murió en algún sitio
en las calles de mi infancia
y alguien, con la voz
triste de mi madre, me llamó y me abrazó
protegiéndome de las mojadas canciones de cuna
bajo el techo de paja de una Choza
y ahí fue donde ella me enterró vivo
entre los escombros de los muros.

Ahora tú, que con martillo y hacha
destruyes esta frágil historia
para poder levantar una torre sin palomas,
te das cuenta que ahora soy tu sombra
y la sombra de todo aquel
que suba por las escaleras.
Aviva la luz tan alto
que los habitantes de tus cementerios
no tengan que arrastrar mi cuerpo
por las escaleras, los muros y los techos.


3

Todos los pasajeros de este poema
han inhalado mi sangre.
Cuando llueve
mis heridas se arrastran
a lo largo de palabras rotas
y juguetean en los pedregosos senderos del texto
donde los espíritus, se inclinan sobre los pasajes,
tiemblan y se frotan sus manos encima
de metálicos contenedores que arden en fuego,
y entregan tus miedos a Nakir
y a Munkar*, esos ángeles
de la tumba que cargan
balanzas de fe.

Galopa el pasado el jinete.
La mujer se aprieta a su espalda.

Ecos de carcajadas y cuchillos afilándose
y en el refugio de una lámpara de aceite que vibra
blancas cabras saltan las cabezas de las palabras
mientras que mi herida espolea a un caballo mudo
y el poema, rígido en las garras del dolor,
pone un cuchillo en el vientre del jinete.

La mujer despierta al poeta
con canciones de cuna.

4

El lugar donde el poeta despierta,
mi madre en un halo de sábanas blancas
cae del caballo,
herramientas de construcción caen al suelo;
y yo, sepultado bajo ladrillos y paredes,
estoy en sus brazos,
de tal modo que en sus fríos y húmedos gemidos
puede ella encajar mi herida en esta calle

Y tú
dibujas líneas para jugar rayuela
sobre mis heridas
y alardeas las trenzas de tu cabello
para pudrir las palabras que antes olían a heno y ruina.
No tengo otra opción
que internarme en la ira,
tiembla en mi garganta, antiguas
tumbas de novias jóvenes,
novias enterradas en lo ancho
de mi cuaderno para que tú
en un halo de sábanas blancas
puedas cortarme en pedazos.

5

Puedes ordenar CORTE
todo lo que quieras, pero la cámara
no dejará de rodar,
y cada toma futura será
exactamente igual a las anteriores.

Tú corriges mi tarea nocturna,
tachas versos, borras otros.
Palabras huyen por la puerta
y afuera en la calle las sirenas
y los bombardeos de nuevo me disparan
miles de páginas para que pueda cargar
y montar a mi madre en un caballo
y que el jinete galope hasta el cementerio.
La lluvia lava mis heridas
sobre los adoquines y dibuja
un verso rojo bajo estos versos
para crear la posibilidad de futuras tomas.

6

No firmaré este poema.
Yo lo escribí
pero no soy el poeta.
Lo copié con mi sangre
mezclando mi jadeante dolor con esta lluvia.

Si no llueve
y la niebla no se extiende
y no puedes escuchar el disparo
de la pistola sin gatillo
y si la mujer con lentes oscuros y un halo
de sábanas blancas no baja
las escaleras para ponerse frente a ti
y decir: CORTE
entonces tú,
caminante agotado y mudo,
no eres el lector de este poema.
Murmura un canto que aleje a los espíritus
para que no te engañen usando mi firma.
Es mi sangre.
Les deseo buen provecho.



6/1/15