Taxi dragón

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:59 a. m.

para Samuel Chavarría

no pasaban taxis
y pensaba
en tu voz
ebria
y en tu dedo
endurecido
por el kung fu
diciéndome
no estaré contigo
la próxima
vez
que llores
la próxima
noche
en que quieras
ahogarte
en un río ajeno
no pasaban
taxis
en esa pequeña
ciudad
donde una vez
caminamos
buscándote un sitio
donde durmieras
usando como almohada
ese papel donde
alguien dice
que eres un maestro
entonces
pocas cosas
verdaderas
resultan de tantas caminatas
tú eres un maestro
en el kung fu te dijeron
que eres un
dragón
lo demás
no importa
tomarás un
autobús a una ciudad
cuya tierra
se ablanda
por los pies
de esa mujer que
vas a amar
y está bien
yo no soy un maestro ni
soy un dragón
pero tomé
dieciséis
autobuses en busca
de algo que
al final fue
una fría calle
donde los taxis
dejaron
de
existir
donde mi maleta
fue un horrible
amigo
que golpeó
mi espalda
llena de
lágrimas
ahora
en esta noche
que es un
dragón de hielo
deseo
que esa mujer
que es flor
y ablandó
el piso
de tu alma
nunca
escupa en tus dedos
nunca
vacíe el jardín
secreto
de tu espíritu
en una insensata
manía
de creerse
viva
y yo
que no soy
ni maestro
ni dragón
ni taxi
te deseo esto
recordando
todas las
noches en que
pudiste señalar mi rostro
e insultar
mi pasado
y
en cambio
reíste
en cambio
callaste
en cambio
fuiste
el taxi más
cálido
que puede existir
en la eterna
noche dragón
que hiela el alma
de los que viajan
con la
esperanza
de encontrarle
un sentido
a algo
pero hoy mueres
un poco
hoy crujirá
una vena importante
en mi
corazón
cuando te imagine
arribando a
esa otra
bella
ciudad
con los ojos puestos
en una irreductible
desesperación
sin embargo
está bien
está bien viajar
está bien equivocarse
está bien besar
a las mujeres equivocadas
está bien pedir perdón
mil
veces
está bien
tener un pasado
lleno de dragones
y de amigos
muertos
cuyo fantasma
aún nos busca
en alguna carretera
que usaremos
para buscar
a la amiga con
la
que
queremos
morir
yo
sin ser maestro
ni dragón
siquiera un
buen
amigo
muerto
deseo
que llores y
rías
y me permitas
que tus
endurecidos
dedos
envuelvan mis manos
pronto
de nuevo
para saber
los motivos
de esos
misterios
y poder
al fin
reír.


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Maravilloso