Retrato de veintidós perros

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 9:22 p. m.

Si quisiera mi mano interceder en el canto de los pájaros
me encontraría con el brazo extendido en la nada.
Si quisiera mi voz interrumpir los gritos de la ciudad
me encontraría gimiendo entre las miradas de la gente
que ya no tiene nada qué perder.
Y si estos latidos, que ahora le dicen a mi corazón
los nombres de las cosas que retuercen mi aire
cuando sueño, fueran el llamado de una locura
única y verdadera,
mi pecho sería como un cofre a medio enterrar.

No puedes hacer nada 
porque las cosas que ocurren
están predispuestas en tu mirada,
y las cosas que miras
ya conocen los secretos que te besan el cuello
en el momento donde el sol aprende a ser tu peor enemigo.

Extiendo mi mano hacia los pájaros cuyo canto
no tiene nada que ver con mi dolor,
y no pasa nada.
Miro con odio al hombre que tartamudea en mi voz,
y después del puñetazo,
veo mis dedos ennegrecidos,
pero no pasa nada.

Mi vida son esos veintidós perros que huelen mi saliva
cuando la mujer que amo sonríe y baila;
eso es lo que sé,
pero no pasa nada.




5 de mayo del 2014

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Faltas en el Chumacero.