Tres pasteles de zanahoria

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 5:48 p. m.

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No sé el significado de muchas cosas,
pero puedo decir con certeza
que hoy lloverá.
Sé también que esta gente que pasa por la calle
conoce lo que pasará
en -calculo- una media hora,
porque caminan como si algo los persiguiera,
sin embargo, en su cara llevan la cara de alguien
que no le tiene miedo a las certezas.

No conozco el significado, por ejemplo,
del tic de la mesera que me atiende:
se rasca la nuca con una violencia
que dura apenas uno o dos segundos.
No son piojos ni la ineficacia de su champú,
es, y lo entiendo de esta manera, una forma de regresar,
de poner los pies en la tierra, de permanecer.

En la panadería compro tres pastelitos de zanahoria
y bromeo con el hombre que me atiende.
Aquí hay algo que comprendo a la perfección:
tengo hambre, mucha hambre.
Me he quedado sin dinero, pero sonrío.
Ya habrá manera de terminar el mes.

Releo los poemas que están en mi libro, mi único libro.
Lo cargo en mi mochila por si alguien lo compra,
porque siempre hay personas que les interesa
conocer las cosas que los demás no entienden.

Ha comenzado a llover y una gota se expande
en la mitad de la página.


22 de mayo del 2014



La caja oculta

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 9:00 a. m.

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En casa tengo una caja donde guardo recuerdos.
Ahora que esa caja está a una distancia enorme
apenas puedo recordar su contenido:
¿de qué marca es aquella cajetilla de cigarros?
¿por qué Eduardo me regaló esa nuez?
¿en qué momento decidí no usar ese condón?

Lo fácil sería pensar que
estando lejos de mi pasado
me convierto en alguien débil, vulnerable.
He intentado crear una nueva caja
estando aquí
en este pretexto de vida que mejor dicho
se trata de una pausa azul y dulce,
pero hurgando en las bolsas de la ropa
que pude acarrear conmigo
encuentro objetos que sirven en el instante,
elementos sin historia.

Mientras me ducho pienso en guardar el pedazo de jabón
que mi novia trajo a esta casa
para limpiar su cuerpo de una manera más privada.
Se ha reducido al tamaño de una piedra
pero aún conserva el aroma a piel mojada y perfume.
Olvidé secar mi cuerpo y salí del baño
escurriendo agua, desnudo, como un loco
que escapa del fondo del océano,
y con el pedacito de jabón, protegido entre mis manos,
consigo guardarlo en el interior de un zapato
antes de que termine de desaparecer.

Pienso en la caja donde guardo recuerdos,
caja que se esconde entre ropa y papeles
desperdigados en el armario de mi antigua casa.
Hablaré por teléfono con mi madre,
quiero que la incinere
y me mande fotos.


21 de mayo del 2014



Retrato de veintidós perros

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 9:22 p. m.

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Si quisiera mi mano interceder en el canto de los pájaros
me encontraría con el brazo extendido en la nada.
Si quisiera mi voz interrumpir los gritos de la ciudad
me encontraría gimiendo entre las miradas de la gente
que ya no tiene nada qué perder.
Y si estos latidos, que ahora le dicen a mi corazón
los nombres de las cosas que retuercen mi aire
cuando sueño, fueran el llamado de una locura
única y verdadera,
mi pecho sería como un cofre a medio enterrar.

No puedes hacer nada 
porque las cosas que ocurren
están predispuestas en tu mirada,
y las cosas que miras
ya conocen los secretos que te besan el cuello
en el momento donde el sol aprende a ser tu peor enemigo.

Extiendo mi mano hacia los pájaros cuyo canto
no tiene nada que ver con mi dolor,
y no pasa nada.
Miro con odio al hombre que tartamudea en mi voz,
y después del puñetazo,
veo mis dedos ennegrecidos,
pero no pasa nada.

Mi vida son esos veintidós perros que huelen mi saliva
cuando la mujer que amo sonríe y baila;
eso es lo que sé,
pero no pasa nada.




5 de mayo del 2014

Los Sauces

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:30 a. m.

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Mátenlo
se metió a mi casa y embarró las paredes de sangre
mátenlo
con sus manos tocó el altar que he construido
después de tantos años de no creer en nada
mátenlo
que no les importe su cara de estrella apagándose
que no les importe su mirada acuática y pegajosa
mátenlo, arranquen sus dientes uno por uno y luego úsenlos de balas
para matar a los que son igual que él
porque en el mundo hay mentiras y hay químicos en los alimentos
pero también hay orgasmos simultáneos y carniceros felices
a ellos no los maten, a ellos denles un lingote de oro tan brillante
que lo rechacen entre gemido y gemido
que lo rechacen justo cuando el cuchillo
deja de ser la única salida.
Pero a él mátenlo
porque encontró un sitio
en los pulmones de mi madre,
y aunque ya no está,
dejó su voz como el parpadeo de dos ojos resecos
y en sus piernas el miedo de ya no poder perseguir
a Dios y su séquito de tartamudeos.
Escupan su cadáver, drenen sus venas, hurguen en sus bolsas,
llévenselo todo.

No me miren a mí, mátenlo a él, yo ya me vi en el espejo,
y pude reírme.
Mátenlo por favor mátenlo, que desaparezca, ya, por favor.


3 de mayo del 2014