Raichu

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:41 a. m.

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Oye
algo azotó a la madrugada,
los perros sintieron algo
que ni tú ni tu hijo pudieron sentir.
Oye
mi amigo habla de Japón
y una tienda de tatuajes en Osaka;
lo miro entre las luces navideñas
y el estupor del frío,
una moto pasa crujiendo entre el aire
el hombre nos mira a través del casco,
no nos matará
no nos quitará nuestro dinero.
Oye
el destino quiere
que seamos víctimas,
que fastidiemos a nuestros amigos,
que les digamos que nos presten dinero
que nos lleven a comprar canela y limones
para curar la cruda de cocaína;
las moiras quieren que seamos súperheroes.
Oye
caminé por José María Iglesias:
una nave espacial volaba sobre mí,
quise regresar corriendo a tu casa
y decirte que
una nave espacial volaba sobre mí
y tomar a tu hijo, apuntar el cielo y decirle
esa es una nave espacial que vuela sobre nosotros
y tú estarías riendo mientras buscas algo en tu bolso
una polaroid
y tomarías una foto de nosotros bajo una nave extraterrestre
de luz verde.
Oye
en Japón son hipócritas
para que te sientas cómodo
¿qué tiene eso de malo?
Oye
los pájaros del poema no existen,
sólo existen los que se estrellan en el cristal
como un grito desesperado de Dios
para decirte que no hagas pendejadas.
Oye
entra un frente frío
siento el aire polar despeinarme,
congelando las ideas que todavía no se convierten
en perritos moribundos.
Entra un frente frío y a nadie le importa.
Oye
escribe un poema
ten disciplina;
hay cosas que puedes decir sin soltarte llorando
hay cosas que puedes preguntar sin mirarte al espejo
hay juegos que tus ojos no entienden a pesar del color de las cosas.
Oye
hace cuatro años un amigo se encontró sesenta dólares
en un autobus de Toronto,
yo tenía diecisiete años y me quería morir
o algo así.
Con el dinero compramos algo árabe.
Tú estabas en una casa donde llovían pájaros
o en la azotea de algún edificio
y no festejabas nada
y te quisiste matar
o algo así.
Oye
soy alguien que te esperó:
olvidé tu rostro el día en que llegué borracho
y un amigo me contaba de un hombre japonés
cansado y desalmado,
en la brillante noche de Osaka.
Olvidé tu rostro y no pude llorar,
cené callado
imaginando tu cuerpo
solo tu cuerpo
y la cuchara llena de sopa temblaba en el aire
como sabiendo que estoy borracho
y puedo hacer cosas grandes y estúpidas.
Oye
¿crees en Dios?
de niño jugaba a encontrarle formas a las nubes
una tarde vi tu rostro,
tenía ocho años
y tú eras una nube que Dios esculpía bajo sus pies
y luego la nube fue lluvia
cuando lloraste el infinito gris de los desesperados
y me mojó cuando tenía diecisiete años
mientras corría con alguna novia por Zaragoza y Miguel Barragán
riendo  como idiotas
por la cosa árabe que nos compramos
con el dinero de algún canadiense distraído.










20 / Diciembre / 2012

Eunuch Bison con Andy Heck Boyd

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 6:25 p. m.

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Mi amigo Andy Heck Boyd, artista visual de New Hampshire, realizó una animación de un poema que escribí en inglés. Chequen sus otros videos.








Eunuch Bison


I'll get a tattoo of a bison
I'll get a tattoo of a bison in my forearm
And i'll cry because the pain will eat me.
It'll be an eunuch bison.
Girls will question me why i have an eunuch bison printed in my forearm
and i will answer showing them my other tattoos
ribs: a woody woodpecker high as fuck with benzedrine
nape: a bear eating a salmon 
right foot: a haiku who says:
i dont have nothing
i just have this fucking foot
somebody love me.
And then they gonna love me 
and they will forget my silly bison tattoo.






16 / Diciembre / 2012