Arvit

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 4:09 a. m.


Las rodillas de mi madre crujen por el suelo,
es tarde y escucho su llanto.
Entre nosotros hay  más que una pared,
el muro se hace de agua
como la oración de mi madre
y puedo verla de rodillas junto a su colchón
balanceándose con la cadencia de una flor quemada,
musitando un ruego lleno gritos hechos llanto
y yo sé que Dios la escucha porque  a veces se ríe,
se limpia la cara y ríe,
Dios debe ser una persona muy simpática
para lograr que mi madre riera en medio de su lamento
o tal vez no ríe:
cuando retienes el llanto y de pronto te quiebras
parece que te estás riendo
pero es el dolor que lo sacas a carcajadas
y luces como un idiota que se ríe con el rostro lleno de mocos
pero en realidad estás en la parte más triste del llanto
¿A Dios le gustará ver a mi madre con su carita hinchada por la ira y el sueño?
Mi madre se queda dormida a la mitad de la oración,
una fuerza que todavía desconozco la reanima dulcemente
y sin ponerla de pie logra arrastrarla hasta la cama
¿Fue Dios con su mano de agua quien calló la plegaria de mi madre?
No pude verlo.





2 / Noviembre / 2012

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