Apuntes

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 6:53 p. m.

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I

Tengo la cara llena de preguntas
luzco como un animal
de esos que muerden la mano que los alimentó.
No miro a los ojos
porque me da miedo enfermar
los lindos rostros de las chicas.
Soy honesto con el espejo
pero ya me cansé de columpiarme
sobre la soga de las circunstancias,
las sogas tienen usos más prácticos
las sogas cuelgan de mi techo
como asteroides petrificados.
Dibujo con mi sombra una macha
que adorna el pergamino del mundo
                                                está cabrón
los únicos artistas son aquellos
que no temen mirar al sol fijamente.
Podría abrazarme al suelo
y esperar que los buitres
empiecen a considerarme
pero no soy
lo suficientemente
                                 abnegado
como para regalarle a Dios
un cadaver tan joven.
No tengo el coraje para sentirme un usurpador 
Por eso bailo
                   y quizá
quiera bailar solo.

                          (Tus padres te abandonaron en un mundo
        donde la gente dice cosas raras
                                     usando palabras curiosas)
                

Los atardeceres en Septiembre son ilegales
en mi club de dinosaurios descorazonados.
No sé por qué te llama la atención
mi mirada de Judas borracho.
Mi mirada de alfabeto rayos X.
Mi mirada de submarino agonizante.
Ya no me sirve recostarme
en tu regazo
y morderte los muslos
cada que nos toque un semáforo en rojo.
A veces quisiera ser un coral filoso incrustado en la arena de la playa para que los pecesitos como tú ni se me acerquen. Nunca podré ser un coral, nunca podré escribirle a los corales. Conozco pocas cosas de ésta vida, pero lo que reconozco de inmediato es ese negruzca piedra marina que se llama miedo.

II

Te dibujé un elefante sobre los pliegues carnositos de tu panza
que bailaba en la noche de los cascabeles.
Me pinté de rojo las ganas de quererte
para que corran más rápido
como los carros rojos
que corren rápido
huyendo de las estampidas
de elefantes bailarines.
Me pinté de rojo las ganas de quererte
y corren bien rápido
cuando tu ausencia se vuelve loca y empieza a gritar palabrotas.
Tenemos un síndrome de Tourette
germinándose en nuestros besos
sabe a enredadera
y parece ser que te va a matar a ti primero.

Lo más feo del caso
es que mi sangre
no puede determinar mi miedo
                ni el tuyo.

III

Míralos
ellos se quieren tanto
hace tiempo que sus corazones
dejaron de tener música propia
porque al entregarse sin reservas
a los rituales del miedo
sus corazones jamás volvieron a reconocer
la música de todo el mundo.

Pobrecitos los que se enamoran de su reflejo
porque de ellos será el reino de las mentiras.
Bienaventurados aquellos que se enamoran del reptil,
del martillo, del maniquí, del cepillo dental, del ventilador,
porque ellos recibirán la gloria de saberse únicos
y sus 'te quieros' serán pólvora.
Sus 'te quieros' nunca serán el equivalente
a un salvavidas con forma de hipopótamo.

IV

Acuérdate lector
de todo aquello de te conmueve
para que, sin aviso ni preámbulo,
todo eso se impregne en estos versos
y haga de mis poemas
algo no perecedero.


V

Ahora estan hablando
del mal
y la nada.
Yo tengo las rodillas llenas de nada
porque cuando me hinco
siento que las plegarias se me entumen
y huyen por la carretera de los escarabajos.

(En mi hombro está la costra
que tus mocos formaron esa noche
de gripa
y llanto)

Luego seré un hombre con la sombra enferma
ni creas que te besaré con ésta boca de ajedrez,
pierdes el encanto cuando te asfixias entre tanto adjetivo
además me asusto cuando no puedo revivirte
porque mis explicaciones son tan inexistentes
como aquella tarde en la que vimos un muertito
y yo no pude decir nada.

VI

Mi único objetivo:
sonreír
después del error.







Veintitres de Octubre del 2011

Me acuerdo II

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:19 p. m.

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Segundo ejercicio tomado del libro I Remember de Joe Brainard.
(Para leer el primer ejercicio da click aquí)



Me acuerdo de la noche en la que Fox ganó las elecciones, mi hermano nos sacó a todos en su vocho y anduvimos por la avenida Universidad tocando el cláxon hasta que se descompuso. Me acuerdo de un hombre salirse de su auto en plena fiesta, escalar un poste de luz y descolgar la publicidad de un diputado del PRI, bajar y prenderle fuego.

Me acuerdo de un cuarto lleno de humo de cigarro en las fiestas de navidad en casa de mi abuela. Me acuerdo de "la mesa donde comen los niños y la mesa donde comen los grandes". Me acuerdo del pino de navidad adornado con figuras africanas que traía de Kenia mi tía monja. Me acuerdo de la sidra y el refresco de manzana para los niños.

Me acuerdo de tener un Santa Claus anormal, mis regalos los recibía en la madrugada del 25 de Diciembre, cuando llegaba a mi casa de casa de mi abuela. Me acuerdo preguntarme cómo y cuándo se las ingeniaban mis padres para esconderlos (todavía no lo sé).

Me acuerdo de Leopoldo, un compañero que tenía en primer año de primaria. Me quería mucho y siempre se ofrecía a abrirme la bolsa de sabritas, yo pensaba que lo hacía para que le ofreciera y siempre que le ofrecía no me aceptaba. Para segundo año no volvió.

Me acuerdo de el ojo visco de la señora de la tortillería.

Me acuerdo de Chuy, un muchacho gordo y con voz repulsiva que vivía en mi calle. Un día su madre le encontró una bolsa llena de marihuana y él, en un ataque de pánico, la metió en el escusado y jaló la cuerda. Su casa estuvo llena de agua y mierda durante varias horas.

Me acuerdo de ver a Chuy siendo ese misterioso hombre que acompaña a los choferes de los camiones urbanos. Me acuerdo de imaginar qué función tenían y nunca poder encontrar algo que me dejara satisfecho.

Me acuerdo de estar en el Infonavit Inverso con mi padre. Me acuerdo de abordarlo en la calle Niños Héroes después de una intensa tarde de domingo jugando videojuegos en La Liber. Me acuerdo de mi padre con sus camisas de mezclilla azulísimas y su semblante cansado y feliz.

Me acuerdo de gritar "bajan" para que el chofer se detuviera, o jalar una cuerda que estaba por encima de las ventanas. A veces la cuerda hacía un ruidito, a veces no.

Me acuerdo de que cuando era niño y estaba muy triste o muy enojado, contaba del cero al mil y luego del mil al cero. No sé por qué no lo he vuelto a hacer.


Me acuerdo de cuando el Nesquick se llamaba Quick.

Me acuerdo de fantasear con tener sexo en un cuarto oscuro (donde se revelan las fotografías). Me acuerdo de imaginarlo desde una perspectiva en tercera persona.

Me acuerdo de fantasear con tener sexo en un cementerio, de día. No sé por qué no me llamaba la atención hacerlo de noche. Me acuerdo del día en que pude hacerlo y no lo hice.

Me acuerdo que mi madre siempre me compraba un yogúr que no tenía trozos de fruta. Me acuerdo encontrar repulsivos los trozos de fruta en el yogúr. Me acuerdo del empaque: era verde y tenía el dibujo de una zebra, un gorila y un tucán.

Me acuerdo de cuando Soriana Saucito era Carrefour y por toda la tienda había chicas con shorts diminutos andando en patines promocionando muestras gratis. Me acuerdo de fantasear con esas chicas. Me acuerdo de cuando Carrefour cerró y se hizo Soriana Saucito y andar buscando a las chicas en patines.

Me acuerdo de un niño afeminado que era hijo de unos amigos de mis padres. Creo que se llamaba Fernando. Me acuerdo de jugar videojuegos en su casa, por las noches, mientras nuestros padres platicaban en el piso de abajo. Me acuerdo de que en más de una ocasión me daba mucha vergüenza estar allí y me sentía raro, de pronto Fernando dejaba el juego, bajaba, subía con su padre o su madre (o ambos) y lo acostaban a dormir en un curioso ritual de encobijado y buenasnoches. Yo me quedaba solo frente al televisor y sus padres me decían "es que Fernandito se duerme temprano". Me acuerdo de querer robarme alguno de los juegos que él tenía pero nunca tener el valor para hacerlo.

Me acuerdo de una enorme chamarra de pluma de ganzo que usaba mi hermano, era de un chillante color amarillo y yo pensaba que se le veía muy bien.

Me acuerdo de una época en la que sentía una severa, profunda e inexplicable repulsión hacia la menstruación.

Me acuerdo de ver cómo los cholos de la Diego Lucero se aventaban piedras contra los de la Tierra y Libertad.

Me acuerdo de Querétaro.

Me acuerdo de llorar una noche porque una muchacha terminó conmigo y para que no se escucharan mis sollozos prendí el televisor en Milenio Noticias y me quedé dormido con el aparato encendido. Hasta la fecha duermo con Milenio Televisión brillando en mi cuarto.

Me acuerdo de abrir el cajón donde mi padre guardaba su ropa interior y siempre descubrir algo nuevo. Me acuerdo de encontrar un habano. Me acuerdo de encontrar un libro lleno de juegos mentales. Me acuerdo de encontrar un folleto de los testigos de Jeohvá (siendo que mi padre es un católico de golpes de pecho). Me acuerdo de encontrar una corbata (siendo que mi padre ha profesado durante toda su vida un odio hacia las corbatas). Me acuerdo de encontrar monedas de Kenia.

Me acuerdo de estar en el cuarto de Eric pensando en lo maravilloso que sería tener novia en esos momentos.

Me acuerdo de estar en el cuarto de Eric pensando en lo maravilloso que sería no tener novia en esos momentos.

Me acuerdo de cuando Servando me dijo que su canción favorita de los Beatles era Dear Prudence, yo no la había escuchado y cuando lo hice no me gustó.

Me acuerdo de la gabardina de mezclilla de Stephania siendo movida por un heladísimo viento una noche que caminábamos por la Doblado y un mecánico nos regaló dos gatitos.

Me acuerdo del té de canela en vísperas de navidad.

Me acuerdo de lo mucho que deseaba que el fútbol me gustara, me acuerdo de cuando logré que me gustara.

Me acuerdo de los Flippys, los Cheetos sabor jamón y de los cacahuates con chile habanero en polvo que tenía un gustito a jabón.

Me acuerdo de recibir una carta desde La India.

Me acuerdo de recibir una carta desde Tailandia.

Me acuerdo de estar tan enamoardo.

Me acuerdo de acostarme a dormir feliz y despertarme todavía más feliz.

Me acuerdo de sentir mucho asco cuando veía manchas de sudor en las axilas de las mujeres. Todavía lo siento.

Me acuerdo de ir a un Videoclub y buscar películas cuya portada fuera la foto de dos mujeres besándose, no estoy seguro por qué lo buscaba. Me acuerdo de encontrar una y darme cuenta que no es la gran cosa.

Me acuerdo de estar en un trío.

Me acuerdo del día en que murió Juan Pablo II. Era una tarde de Abril algo fría y yo tomaba café muy azucarado en el cuarto de mi hermana. Recuerdo las tomas del Vaticano de noche y tomas de rostros muy angustiados.

Me acuerdo de estar enamorado de una chica semiautista y confesárselo el 10 de Octubre del 2007 y no volver a hablar con ella hasta un año después.

Me acuerdo de una profesora que dijo que en el Código de Hamurabbi estaba inscrita la razón por la cual la homosexualidad era algo maligno.

Me acuerdo de una vecina que me inyectaba cuando me enfermaba. Me acuerdo de que su casa era muy pobre, o muy desordenada. Me acuerdo de estar acostado en un catre con las nalgas descubiertas y a lado mío una de las hijas de la señora; una niña con parálisis cerebral.

Me acuerdo de una chica que me regaló una lagartija de cuerda tejida, o algo así. Me acuerdo de agradecerle y de ella diciendo "lo hice por un arrebato"

Me acuerdo de comprarle a Stephania un dísco de Marilyn Manson y dejarle adentro una carta. Hasta la fecha no me ha comentado nada de ese regalo.

Me acuerdo de fantasear con las amigas de mi hermana.

Me acuerdo de las horribles corbatas que usaba Ricardo Antonio Lavolpe en los partidos de la selección.

Me acuerdo de un tío lejano que se sabía la letra de "El Barzón".

Me acuerdo de el terror que sentía (siento) cuando la chica que me gusta empieza a hablar de sus relaciones pasadas.

Me acuerdo de lo mucho que me enseñó la película "You, me and Dupree".

Me acuerdo de ver esa película, investigar sobre Owen Wilson, enterarme de su intento de suicidio y a partir de eso tomarle un cariño bastante extraño.

Me acuerdo de enamorarme profundamente del movimiento Estridentista e intentar aprenderme uno de sus poemas de memoria.

Me acuerdo de cuando me desencanté del Estridentismo.

Me acuerdo de Gerardo Grande y la noche en la que, absolutamente ebrios, improvisamos un poema. Estábamos los dos acostados oreja contra oreja, mirando hacia el techo del cuarto del hotel, mientras todos los demás estaban en su rollo. Él estaba triste por su novia y yo estaba triste por la vida. Ya no recuerdo cómo va el poema.

Me acuerdo del abrazo que me dió Daniel Malpica cuando regresé a Chihuahua. Me acuerdo de besarle la mejilla y él diciendo algo como "eres un espíritu antiguo".

Me acuerdo de Iván Ortega Lopez y de lo mucho que me afectó su poema "Cinco Estrellas".

Me acuerdo de Jehú Coronado y yo sentados sobre el autobús, yendo al hotel, él me decía lo fácil que puede ser vivir la vida cuando no tienes a alguien que se lo quiera tomar todo muy serio. Me acuerdo de su poema "Cristo Chichón".

Me acuerdo de Eduardo Langagne asintiendo con parsimonia mientras leía mis poemas. Me acuerdo del tibio apretón de hombro que me dió mientras me preguntaba si me gustaba Cavafis. Me acuerdo de sentir vergüenza porque nada más había leído su poema de "Ítaca" en ese entonces. Me acuerdo de cambiarle el tema.

Me acuerdo del aroma de Vicente Quirarte.

Me acuerdo de Carlos Bauer y su indescifrable acento. Me acuerdo de verlo triste y querer abrazarlo. Me acuerdo de no hacerlo por miedo, no a él, sino a ese resquebrajo emocional que se puede sufrir cuando abrazas a un desconocido.

Me acuerdo de lo increiblemente bien que Carlos Portillo leyó su monólogo.

Me acuerdo de Darío Zalapa. Me acuerdo de sus tics. Me acuerdo de caminar con él buscando un banco, él hablaba y fumaba y caminaba rápido, todo al mismo tiempo. Me acuerdo de lo bien que me sentí cuando me pidió que le tallereara un poema (¡El michoacanense más jóven en publicar me pidió ayuda en uno de sus textos!). Me acuerdo de una noche en la que él estaba muy borracho y dijo que el Tratado de Libre Comercio tiene la culpa de la perdición literaria postmoderna. Me acuerdo de sus acertadas preguntas. Me acuerdo de su honestidad.

Me acuerdo de Samuel Bernal. Me acuerdo de uno de sus poemas en el que dice algo sobre un caldo lleno de cebollas y tomates. Me acuerdo de que a nadie le gustó ese poema pero a mí me encantó.

Me acuerdo de Edna cantarme mientras dormía.

Me acuerdo de Edna comprándose un perfume de canela y yo decirle "qué asco" y ella mirándome con tristeza y poquito desprecio.

Me acuerdo de lo triste que puede ser el darte cuenta que ya no quieres a alguien.

Me acuerdo del miedo que me daba el Shadow Temple.


Me acuerdo de una noche que llegó mi hermano a la casa con la lengua perforada. Me acuerdo de mi madre preguntándole por qué y a mi hermano responder "porque es cool". Me acuerdo de que es la única ocasión, que yo recuerde, en la que mi hermano usó la palabra ''cool''.

Me acuerdo de masturbarme imaginando a la reencarnación de Audrey Hepburn entrando con sigilo a mi cuarto en la mitad de la noche.

Me acuerdo de leer "La interpretación de los sueños" de Freud en portugués y no entender un carajo.

Me acuerdo de leer "La interpretación de los sueños" de Freud en español y no entender un carajo.

Me acuerdo de leer el poema "La ciudad" de Cavafis estando muy borracho y llorar como loco.

Me acuerdo de leer "El retrato de Zoe" de Elizondo en un viaje de regreso a Chihuahua y quedarme dormido pensando en tantas cosas.

Me acuerdo del mole sin chocolate.

Me acuerdo de esas personas aburridisimas que creen que son interesantes y hablan mucho. Me acuerdo de contar las palabras que decían en sus discursos en lugar de prestarles atención.

Me acuerdo de ir a despedir a Mario al aeropuerto.

Me acuerdo de cuando nadie conocía a The Smiths, ni siquiera yo.

Me acuerdo de estar en una fiesta con mucha gente de la universidad. Me acuerdo de que llegó un grupo y entre ellos había una chica muy guapa que yo ya había visto por los pasillos. Me acuerdo de que traía una cerveza Corona en la mano derecha. Me acuerdo de que estaba borrachísima cuando me saludó diciendo "Hola señor hipster snob". Me acuerdo de lo mal que me cayó. Me acuerdo de, casi un año después, conocer bien a esa muchacha y empezar a sentir cosas por ella.

Me acuerdo de los Reader Digest de mi padre.

Me acuerdo de las tarjetas de Dragon Ball y los rumores que decían que tenían una capa microscopica de cocaína.

Me acuerdo de una noche en la que no podía dormir y estaba seguro de sufrir un derrame cerebral.

Me acuerdo de pensar que mis manos eran dos arañas y que en cualquier momento iban a atacarme.






Dieciocho de Octubre del 2011

Qué triste se oye la lluvia en los techos de cartón

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 9:29 p. m.

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 Cartonera Bakcheia, con el fin de promover el movimiento cartonero en el país, convoca a todos los jóvenes escritores mexicanos a participar en su primer concurso de publicación.


BASES

1.- Podrán participar todos los escritores mexicanos de entre 18 y 30 años, que deseen competir en las categorías de cuento o poesía. Cada uno deberá enviar un libro de cuentos o un poemario, con tema y forma libres, de mínimo 20 cuartillas y máximo 30 con el siguiente formato: Fuente Times New Roman tamaño 12, interlineado 1.5.  Los trabajos se recibirán a partir de la publicación de la presente convocatoria hasta el 22 de Abril del 2012 como fecha límite.

2.- Los trabajos deberán enviarse adjuntos en un correo electrónico a la dirección bakcheiacartonera@hotmail.com, En el cuerpo del correo electrónico deberán enviar nombre completo, estado, ciudad, teléfono, email y una breve ficha curricular.

3.- Cada participante podrá  participar únicamente con un trabajo, ya sea libro de cuentos o poemario.

4.- Habrá dos ganadores (uno por catégoría) cuyo premio consistirá en la publicación de su trabajo en un tiraje de 100 libros cartoneros, así como su publicación en formato digital en la plataforma de la página.

5.-Una vez que el jurado seleccione los ganadores, se les informará  vía correo electrónico o llamada telefónica.

6- Los trabajos no premiados no se guardarán, por lo tanto, no se tomarán en cuenta para futuros concursos de publicación.

7.- Es facultad del jurado descalificar cualquier trabajo que no cumpla los requisitos técnicos exigidos por la convocatoria, así como resolver cualquier punto no contemplado en la misma.







Dieciseis de Octubre del 2011