Cualquier parecido a una coincidencia es la mera realidad.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:11 a. m.

Azul sobre azul
caballito del diablo
- José Javier Villareal


Al despedirme,
escribí algo en el abanico,
pero lo borré.
 - Matsuo Bashô


 Para todos los indigenas  del EZLN
que fallecieron en la toma de San Cristobal de las Casas
el primero de enero de 1994
defendiendo su derecho a vivir
felices.


Se me acabaron las flores y las estrellas
se me acabaron las ganas de seguir cantando
ya no río como el agua que se revuelve en las cortinas
ya no soy paciente con la noche
ya no
ya de pronto me veo hecho río
me advierto temblando en las ansias
de hacerme revolver y caer como el agua
caer como cayeron mis cortinas
la noche cuando el huracán vino a visitarme
y quemó mi cama,
caí como cayó el Dios de los pájaros,
un Dios que jamás pudo ser gato
y nunca aprendió a caer
como caí yo
ese día en donde el huracán
que mis amigos bautizaron con tu nombre
inundó la iglesia de mis pensamientos
y secuestró a un Cristo ya harto
de saberse mudo.


Ayer en la calle me encontré una bolsa llena de yoyos
y adentro un pedazo de papel donde venía escrita ésta historia:

El Jueves en la cantina
Fue O
No la saludé cuando llegue
porque eso es lo que en un principio me hacía entender ella,  al evitarme.
Y no la saludé.
Y pasaron las horas
y ella estaba muy borracha
y me habla
y me dice
que me siente enseguida de ella
y me siento
y me pide una explicación
y me hace sentir que soy de lo peor por no saludarla
y yo le explico
y en esa explicación se encaballan mis otros motivos
y se encaballan muchas cosas
y le digo que la quiero
que quiero estar con ella
y quiero hacerla feliz
y ella me miraba y sonreía
y a veces se quedaba rígida
y a veces me pellizcaba el dorso de la mano
y a veces apoyaba la sien en mi hombro
y a veces besaba el vaso para sorber la cerveza caliente
y a veces fumaba con gestos que le desconocía
y a veces se recargaba en la pared con la nuca y suspiraba
y a veces sonreía como melancolica
y yo le veía en sus medias negras unas rayitas todavía más negras
que le adornaban la pantorrilla como cortas y calculadas mutilaciones
y me asusté
y pellizcaba el nylon de sus medias y ella se reía
y me asustaba y tenía miedo de sentir la textura de la costra
pero no
algo eran esas líneas que adornaban la negrura artificial
de sus piernitas flacas
pero no
eran solo líneas
y luego le dije muchas cosas
muchas cosas
me abrí la llaga y se la puse en la cara y le dije "mira, sí hay sangre"
¿y sabes qué hizo cuando terminé de hacer todo eso?
se paró y fue con P. Yo sabía porque ella me contó cuando eramos novios, que conoció a P antes de conocerme a mí, y que habían salido juntos y que P le pidió que fueran algo más y ella le dijo que no, y yo lo sabía, porque los llegué a ver en la facultad.
Y cuando terminé de regalarle hasta mi sombra
se paró y fue con P
y empezó a abrazarlo
y a acariciarle los brazos
y a reirse a ladito de su oreja
y a toparse la frente con él
justo
justo
justo después
de yo haberle dicho todas esas cosas
y me puse muy mal
lloré muchísimo
no me podía controlar
y ella seguía con él
y se sentaron a platicar
y ella lo miraba fijamente e inclinaba su cuerpito hacia él
y yo lloraba mucho
y me quería morir
y llegó L e I  y V y me abrazaban
y llegó A, con sus canas.
y a A con sus canas le dió miedo de que me fuera a suicidar
porque ese día yo hablé mucho de la muerte
y quería morirme
quería morirme mucho
porque no es justo,
Neta que no.
No soy una mala persona
Ni cuando quiero serlo
Y de pronto toparme con esa mierda
y darme cuenta que soy un pendejo por siempre fijarme en mierdas como esas
porque eso no se hace
y estoy muy triste
estoy triste todo el día
pero en la noche me brota
se despierta
es como un pajarito que vive de noche
no hay pájaros en la noche
solamente el pájaro de la tristeza
y de día está dormido
y realmente me quiero morir
porque ya estoy bien cansado
estoy bien harto
eso no se vale
No se valió lo que hizo
y soy un pendejo
y tengo mucho coraje
muchísimo
Ya no quiero confiar en la gente
ya no quiero querer a la gente como la quiero
ya no quiero pedir a gritos que me quieran
ya no sé qué hacer conmigo
quiero salirme de mí
ya estoy bien cansado
y perdón por decirte todo esto
pero necesitaba decirselo a alguien
porque sino me iba a volver más loco de lo que ya estoy.

Lloré jugando al yoyo
y un Cristo lleno de lodo
me gritó con voz de tormenta
la serie de insultos más crueles
jamás escuchadas por algún hombre
que lloró jugando al yoyo
mientras leía alguna historia
que ciertamente
le pudo pasar al Dios de los pájaros
alguna noche donde el viento
sacudía con gracia las nuevas cortinas
de mi habitación ya remodelada.






Dieciseis de Agosto del 2011


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