Tríptico para jugar

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:03 a. m.

0

I
El que parpadee primero pierde... y como vivimos en una sociedad competitiva, ninguno de los dos parpadeó. De tanto jugar nos quedamos ciegos, pero nuestro amor sigue tan fuerte como nuestros ideales de triunfo.

II
Es que tu escribes la b dibujando primero el círculo, y luego, como queriendo agujerar mi brazo, trazas la línea de abajo hacia arriba, por eso es imposible jugar contigo. Mi b es tradicional, la línea cae en picada y luego se reintegra en un bucle, algo delgado, pero circular al fin. O quizá es la posición en la que escribimos, o lo largo de nuestras uñas. No sé. Ya me cansé de sentarme suavemente en tu coxis y usar mis dedos como bolígrafos sobre tu espalda y escribirte palabras ofensivamente elementales como "Adiós" o "Beso" o "Coxis" o "Kafka" o "Uña" o "Risa" o "Ven" o "Habla", todas mayusculeadas. Me entristece porque sé que el dichoso jueguito te encanta, pero es inutil hacerte entender que yo a la i sí la punteo, es difícil, teniendo en cuenta que tu s es como una omega y que nunca abres las interrogaciones.

III
¿Capital de Tailandia?
Bangkok


Y como si fuera un premio implicito, me besas con un aire de aprobación forzada.
Me va.

¿Capital de Bolivia?


Tu voz, agrietada por el desvelo, cruje en un extenso mmmmh. La respuesta es la necesidad pienso y río. Mi mano se reacomoda por inercia. Pienso en que deberías usar - de vez en cuando - pantalones no tan ajustados. Acaricio sin prisa tu ingle mientras aprietas los ojos más por la desesperación de quien se siente con la respuesta en la punta de la lengua que por el placer de mi tacto.

La Paz


Te susurro con voz piadosa. Aprietas las piernas y estrangulas mi mano. Dices entre risas y contracciones que ya sabías la respuesta. La Paz.







Veinticuatro de Mayo del 2011

Cosas que me gustaría hacer contigo

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:23 a. m.

0

La tierra giró para acercarnos,
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño
.
-  Eugenio Montejo


Amo

Vamos a convertirnos en algún animal de nombre impronunciable.
Vamos a deliberar entre lo que nos mata y lo que alarga el beso.
Vamos a quebrantar la dudosa normativa de mantenernos fríos.
Vamos a hurgar entre las venas del infierno, esas que palpitan
                                            como intentando decirnos algo.
Vamos a hacer música matando al ángel que se hace presente
                                           cada que decidimos callarnos.
Vamos a soñar juntos, sometidos ante el yugo del calendario.
Vamos a arrancarnos los huesos y dar nuestra poca carne
                              y al final sobrevivir con la pura sombra.
Vamos a figurarnos un mundo lleno de instantes hechos piedra.
Vamos a desfigurar todo lo que alguien, alguna vez,
                                                creyó insondable e imperfecto.
Vamos a mentirle al futuro mientras algún perro muere atropeyado
                                   y tú me tapas los ojos entre risas.
Vamos a hablarle a ese silencio plástico que se forma en el cansancio.
Vamos a mirarnos por encima de los anteojos.
Vamos a salvaguardar el olor que nos embriaga.
Vamos a reconceptualizar el miedo.
Vamos a quemarnos con el frenesí de quien se sabe vivo.
Vamos a...
Vamos a someter al diablo para hacerle cosquillas
                            hasta que se digne a contar sus secretos.
Vamos a escribir algo lleno de lugares comunes.
Vamos a dormir.



Dieciocho de Mayo del 2011

Seis coágulos

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:15 a. m.

2

I
Cuando el perro terminó de explorar el zigzagueante cuerpo de la callejuela se dió cuenta que al mismo tiempo perseguía con frenesí su cola, al mismo tiempo que recordaba a sus primeros dueños llevándolo a un veterinario donde le cortaron la cola. Olvidando entonces cómo ladrar, el perro deseó recuperar el bozal
que perdió mientras escapaba de su propia sombra aquel día en que escapó de su esterilización. 

II
Me divierto mucho cuando elaboro en mi lengua algún probable sabor. Así que ésta misma noche intentaré dormir mordiendo la carne de mi dedo anular. Dicen que todos los labios saben igual.

III
Me acerqué malhumorado hacia la tumba de mi abuelo. Mis amigos reían detrás de la videocámara. De acuerdo al plan, derramé la miel sobre la loza y a gritos le reclamé al padre de mi madre cosas que nunca me hizo. Por poco nos agarran los de seguridad.
Hoy en la mañana vi una araña en la llave de la regadera. La maté sin dificultad.

IV
Cuando murió la novia de mi amigo lloré por compromiso, o quizá lloré por alguna especie de psicosis colectiva. Yo no tenía por qué llorar, ciertamente la muchacha siempre me cayó mal... pero lloré. Lloré discretamente, sorbiéndome los mocos intentando no hacer ruido, ocultando la repentina hinchazón de mi rostro. No quería llorar, pero al sentir la sal del llanto entrar por la comisura de mis labios me sentí satisfecho. Lloré. Lloré como todo un campeón. Mi amigo me abrazó y en voz baja me dijo que me calmara. Muy tarde. El llanto es un animal oportunista que vive detrás de los ojos.

V
Cuando no tengo absolutamente nada qué aportar a una conversación, siempre digo lo mismo:

En Oceanía hay una isla en donde el viento sopla fuertísimo,
 tan fuerte, que cuando llueve el agua nunca toca el suelo. 
Nunca.

Y entonces la gente intenta encontrarle a aquello algún recoveco donde se esconda algo críptico o subliminaloide. Por eso me enamoré de ti, porque cuando dije el último y contundente "Nunca" vi clarito en tus ojos cuando te imaginaste a un pobre aborigen empapándose solo la espalda.

VI
Después de deliberar durante largo rato tomé la decisión de irme de tu casa y nunca jamás hablarte. Creía que aquello de mencionar el nombre del ''otro'' mientras ocurre ''eso'' solo pasaba en esas películas que te gustan tanto, donde Bulia Joberts besa con evidente desgano al guapetón de Jude Law mientras la Portman se toquetea la vulva por encima de una tanga al ritmo de New Order o Depeche Mode o The Cars o A Flock of Seagulls o alguna de esas bandas ochenteras que prestan alguna de sus canciones para la película semimainstream del momento (y es que yo se que te encanta cuando hablo así, y hago como que se de actores y bandas ochenteras y uso neologismos como ''semimainstream'' yo sé), yo que creía que solamente esas cosas pasaban en esas películas, pero no. Esa noche me llamaste por el nombre equivocado y te reiste más de nervios que de otra cosa. Y yo decidí dormirme sin besarte el cuello no sin antes haber puesto la alarma de mi celular justo a las seis de la mañana. Justo a las hora preestablecida sonó la cancionsita:

Right here, all by myself. 
I ain't got no one else.
The situation is bleeding me.
There's no relief for a person like me.

(Pinche Henrry Rollins, nomás llegó a cagarla Te dije yo, 
unos veinte minutos antes de que confundieras mi nombre. 
Pero a ti poco te importaba la sustitución de Keith Morris. 
Lo único que nos provocaba el tan ansiado suspiro simultaneo 
era el solo de voz de Robert Plant en You Shook Me 
o la escena donde Fermin V decía "Sí Señor" 
mientras Gael García se compraba un Grand Marquis)

Apagué rápido el ruidajo del despertador y conforme al plan intenté irme.
El honor de mi nombre, cuyas raíces hebreas habías confundido con las de 
algún ruso disque muy empatico, debía ser restaurado. 

Te escribí una carta. En la cocina me robé un vaso con leche. 
No estando satisfecho entré al baño 
y me robé una liga para el cabello.
Antes de salir, vi en el bote de basura un resplandor rojizo.
Una furiosa mancha de sangre se estrellaba en la blancura infame 
de una porción de papel higiénico. 
Imaginé tu cuerpo venciendo a la  muerte 
como lo hace cada veintiocho días. 
Quise volver a tu cuarto y reintegrarme a tu lado. 
Pero era una cuestiónde honor y debías pagar tu osadía.

Con precaución tomé la reliquia de tu muertevida y la envolví en más papel higiénico. 
Tu ADN sigue enclaustrado en esa cajita de cartón que se esconde
en la parte de atrás de mi armario.



Nueve de Mayo del 2011


Crónica de un ataque de ansiedad

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 10:08 p. m.

1


(La vellosidad de mi pretexto de piernas, la cybervulva que medía mis latidos
y la batita, oh dulce y aerodinámica batita)



Reía tumbado en el pasto, al lado de una mujer. Ella es igual que yo: le gustan las mujeres y tiene un déficit social de diagnóstico difícil. Reíamos. Cantábamos las penas de algún alcohólico ya muerto en un dulce y sacrílego ritual malinchista.

Talking about womans and betrays
the bottles were consuming
they ask me to sing my songs
and i sing a couple against them

Y después nuestros autistas cuerpos se embarraban en el cesped, sin prisa, sin dolor. Alguien se acerca. Es ese muchacho que toma tres clases con nosotros, nos mira de pie y él también ríe. Fuimos su última opción y al nos poder sacar provecho de nuestro risible estado, se fue. Y ya había que entrar a clase, porque nuestro trueque idiomático jamás iba a ser más importante que el análisis de la crítica periodística. Jamás. Una última y ya.

From the brunette chainsaw
pretty little sky
are coming down
a couple of little black eyes
pretty little sky
from the narc.

Y desde esa mañana ya traía el corazón medio travieso, desde hacía días. Cuando me acuesto a dormir la habitación retumba al ritmo de mi sístole y diástole. Duermo y se calma. Hoy un derrame adornaba mi ojo izquierdo y ciertamente me preocupó.

Entro a clase y una enorme diapositiva invade el pizarron: un par de labios están cerrados con un candado. El profesor repetía la frase "Lugares comunes" mientras cumplía lo común de su tic, ese de hacer para atrás el hombro izquierdo y echár para adelante la cabeza. Yo temblaba y sudaba caliente.

Salgo y todo está en cámara lenta. Llega mi padre y su hipertensión le hace mancuerna a mi noséqué. Empiezo a llorar hablándole de casi todo. Tengo miedo de morirme, porque evidentemente no soy ningún intento new wave de universitario protobudista. No. Yo le tengo mucho miedo a la muerte. 

Hubo un tiempo en que estuve enamorado de una muchacha que le fascinaba el olor de los hospitales. La boca se le inundaba en saliva y sus bracitos se le erizaban al recordar ese picante olor a sangre, orina y gritos. Me acostaron a dos camas de un anciano con parálisis cerebral. Gemía y berreaba. La desnudez de su arrugada cadera no se disimulaba entre ese cobijerío de las Chicas Superpoderosas. 

El médico tenía acento costeño. No usaba bata y su ajustada camisa amarilla hacía resaltar sus playeros pezones - quizá - escoltados por una infinidad de grusos y enrroscados vellos. Preguntaba a gritos - ¿dónde estudias? ¿qué carrera? ¿usas drogas? ¿fumas? ¿qué marca fumas? -. Y yo sentía cómo Hipócrates se revolcaba en su tumba.

- Delicados -  respondí. Me miró sin decir nada. Chasqueó la lengua y sonrió como fingiendo complicidad. Pinche mantarrayo ingenuo, se la quiere hacer de Dr.House, muy perspicaz e intuitivo. - ¿Y qué más fumas? -  preguntó ahora con voz de terapeuta recién titulado. - Nomás - dije encogiéndome de hombros. Se sentó a mi lado y guardó silencio, tamborileaba sus grasosas rodillas mirándome. Hice el mentón hacia arriba, gesto heredado de mi hermano, en griego antiguo (según Hipócrates) eso significa un "¿qué quieres?". - ¿y entonces por qué te pusiste así? - ahí fue donde me di cuenta que realmente él siempre quiso ser detective, ansiaba que se me desencajara la cara y confesara que fumo piedra, diluyo LSD en mis globos oculares y encima tengo dos hijos con muchachitas de secundaria. Dije sonriendo - ¿Y yo cómo por qué voy a saber? usted es el doc - soltó una risotada y me palmeó fuerte el hombro, antes de salir del cuarto, se le quedó viendo a mi compañero de cuarto y dijo dirigiéndose a mí - Orita viene una doctora y te ensuera para que se te baje el desmadre que traes, te vas como en una media hora, no te apures -. 

La doctora no llegó una hora después . Sin suero. Era muy guapa. Un marcadísimo acento chilango salía de su blanquísima sonrisa. Se presentó y confirmó lo que me esperaba. Crisis de ansiedad. Preguntó si tomaba algún antidepresivo, cuántos intentos de suicidio, cuántas mutilaciones autoinfringidas, cantidad de crisis similares durante el año. Yo no quería que se fuera, yo quería seguir respondiendo esa bola de pendejadas protocolarias para siempre, quería que se quedara ahí conmigo y que me contara su vida estudiantil en la UNAM, que me contara cómo es Coyoacán, cómo es Chilpancingo, cómo son Las Islas de la facultad de Filosofía y Letras. Que me contara de sus novios, de sus alergias, de sus intentos de suicidio y de la marca de su pasta dental. 

Se fue y me dejó solo. Solo con mi ridícula batita y con un moribundo a tres metros de mí. Berreaba y las enfermeras iban de vez en cuando a acariciarle su rígido cuello diciéndole cosas como si fuera un animalito. Dormí unos minutos, mi corazón ya era simplemente un pequeño cascabeleo amplificado. Soñé cosas con perros, cruces y flores.

Llegó el doctor Columbo y mirando el aparatejo que se conectaba de mi dedo índice exlamó - ¡Pos si ya estás a toda madre compi! en chinga le hablo a tu papá para que ya le des la cama a alguien más -. Lo imaginé seduciendo a la otra doctora y siendo rechazado de la manera más humillante. 

Mi padre me ayuda a vestirme, en silencio. Su hijo se está convirtiendo en el estereotipo de todos esos escritores rusos que leyó cuando era joven. Al salir del hospital y ver la taquicardia de la calle, me dice con cautela - Te dieron cita para psiquiatría. Me imagino que no irás, porque si no me equivoco tú ya vas con uno ¿verdad? - Y justo en ese momento me dieron unas terribles ganas de fumar piedra, mutilarme mis vellosas piernas y penetrar a múltiples menores para ser un padre precoz.

No le respondí. Llegué a mi casa y no le dije nada a mi madre. Cené comida china. Escribo esto y mi corazón late furioso. Intentaré dejar de fumar.


Cuatro de Mayo del 2011

Grillo endeble

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 5:24 p. m.

0

No seas vanidosa amor mío
porque para serte franco
tu belleza no es del otro mundo
Pero tampocoo es de éste.
- Oscar Hahn


Que no te brote lo predecible, mujer, y ahórrate toda esa avalancha de muecas que erosionan tu rostro antes de responder la pregunta que se fermenta en la planicie de mi lengua. Antes de combatir con miedo el silencio que seguramente se anidará entre tu cuerpo y el mío.

Los niños te gritan porque piensan que eres algún pájaro de colores indescriptibles, y en la mitad de la calle, una flor nueva se anochece imitando el seco vaivén del sol que pendula entre tus pechos.

Detendré el poema, porque estoy cayendo en cuenta que únicamente estoy retratando el fantasma de tu aroma que se esconde bocabajo, entre mi almohada.


Primero de Mayo del 2011