Carta gris donde se establecen los nuevos fundamentos que mi noche le pide al mundo.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:43 a. m.

"



Para mi abuela holandesa



Y aquí es donde imagino tu mueca de incredulidad dolosa,
viene a mi mente ese alzar de cejas insondable
y tu cruel risotada más de garganta que de vientre.

la esperé en la escalinata
era muy temprano
y el primer día nublado del mes
borroneaba la tinta de los edificios
haciéndolo todo más imperturbable.
Cuando la vi acercarse
no exigí verla sentada sobre una escoba,
materializada en una transparente paloma
o aferrada al sereno ondular de un papalote,
no,
porque su andar de tempestad flotante
me fue suficiente,
me fue justo y necesario.

Ella me gusta tanto
que no me molestan sus abismos
ni esa preocupante manera
en la que extiende las vocales.
Me gusta el laberinto que se teje
en el vientre del silencio
que ella y yo
compartimos en el gris despunte
de un día que nunca debió morir.

Fresa y azúcar.
Aquí termino de nombrar esa explosión,
para que la duda no sea niebla áspera.
Fresa y azúcar para que la duda
sea perfume de días lentos.

Qué tristes tonos murmura la dócil abeja de la circunstancia
cuando se pasea por mi oreja que ya no te escucha
y ella se reparte en mi deseo, pieza por pieza,
grito por grito,
sus manos ya aprietan mi crujiente sombra
que imita el canto de algún río cubierto de flores.
La estela de su helado encanto
ya ennegreció mis dos ojos que no cesan de morderla,
y si me pongo un poquito serio
es porque el mundo hace mucho ruido
y la certeza huye
dejando que ese insecto siga palpitando
en el blando crisantemo
de mi turbulenta memoria.

No quiero que te vayas.





Catorce de Abril del 2011

Comments (0)