Ejercicio III

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:58 a. m.

¿De qué sirve tener el alma bordada a una sombra llena de costras?
¿De qué sirve hornear el aire de tu cuerpo incinerando mi perfume?
¿De qué sirve tartamudear tanta honra en el pergamino de tu torso?
¿De qué sirve mutilar las huellas de mi canto?
¿De qué sirve interrumpir el flujo de tu miel efervescente?
¿De qué sirve respirar bajo tu océano?
¿De qué sirve profetizar infartos con voz de fantasma?
¿De qué sirve tanta risa crujiendo en nuestros rostros?
¿De qué sirve insultar al abrazo que tus abejas me hundieron?
¿De qué sirve socorrer al sol cuando sus dientes se saben sangrantes?
¿De qué sirve memorizar las hebras de amor que se asoman desde tus ojos?
¿De qué sirve perseguir tu beso entre tanta bruma y tanta hierba?
¿De qué sirve invocar tu forma en la pantalla negra de mis párpados?
¿De qué sirve mirar mis manos buscando algun rescoldo de tu rostro?
¿De qué sirve éste continuo atardecer que me atropella el caminar?
¿De qué sirve tu existencia en mis huesos tan carentes de música?


Gracias.

De nada.




Veintiseis de Febrero del 2011

Comments (0)