Fractura expuesta

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:51 p. m.

Un dulzor rojizo, un atropello circular que mantiene expectante al señor de la noche. Un derrame de arena que entierra al animal ciego, dueño del preámbulo de la muerte. Arena rígida carente de gritos, monstruo marrón que aplasta a los palacios negros del lenguaje, del entendimiento. Monstruo marrón que ruje como árbol herido, árbol alado en aquella otra orilla inóspita del dolor o el encanto. Monstruo marrón que envuelve esas hebras de luz que escapan temerosas de algún capullo o un huevo transparente.

¿Qué tanto anonimato se debe colorear en el vacío? ¿Cómo nombrar al vacío? ... Ese perro fiel que dócil repta difuminando mis huellas en el agua; en el error del agua; en el pretexto maternal del agua. Y el espanto de sabere sofocado en el incendio del cielo, esa decidia que se aglomera en el centro de mi frente, justo en ese ojo de buitre recién amamantado, y luego ese ojo llora para no llorar, más bien suelta aire caliente que huele a alba empapada de rocío. Toma este llanto, desespérate, sonríe con las entrañas. Ofrece el temblor de tu carne al cadáver tibio de algún amor descalzo que todavía tiembla cuando ve tus pies descalzos, llenos de noche, llenos de miedo.

Un mapa de tu rostro apareció entre mis manos. Un cáliz con tu risa grabada me invita a ya no tener sed. Tu boca desciende de alguna nube con forma de ángel decapitado y me besa el alma, mi piel pierde el ritmo, como si una música llena de susurros me lanzara a mí y a mi cuerpo hacia otro islote rodeado en lava.

Telón.

Veintiocho de Enero del 2011

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