Mordiendo la cicatriz

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:11 a. m.

Despedirnos: dejar de pedirnos. Yo nunca me despedí.

(El amor me hirvió en la mitad del sueño
y tu rostro de dorado garfio
volvió a cortar de tajo
todos mis pensamientos.

Es como si hubieran asesinado
mil millones de flores
en el borde suicida
de mi nariz canina)

Amarillo ángulo de sol que mata al todo para dejarte a ti como una evidencia latente de objetos con luz propia.


(¿Qué será de ese edificio infame
blanco predilecto de tu neura?
Abandonaste la piedra de sacrificio
y a aquel humeante caldo de bilis

¿Qué será de tu anuncio?
es decir aquel calendario en llamas
que flota discretamente
como buscando algo)

Congelaste el temblor de mis ramas, el nudo de llanto instalado en mi cuello... calidamente. 


(Al ras de cualquiér techo
estrellado en petróleo y sal,
mis ojos seguirán captando
los rescoldos de tu perfume.

A pesar de tantos caminos
mi andar serán las huellas
que tatué en el mundo
al perseguirte con ansia)

Tú. Tanta agua derramada... un pretexto ideal para bautizar mi insomnio. 




Veinticuatro de Enero del 2011 

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