Cuerpiario II (Latrodectus tredecimguttatus)

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:27 a. m.

Piel


Planeta de pájaros parpadeantes que naufragan cada noche en esa otra carne llena de historia. Envoltura de rojo oro más perfumada que la muerte, no dejes que la sangre se agolpe y grite el nombre de otros dedos, no permitas al sol derramar su manjar de dolor tostado sobre el suelo de este palacio tan pecoso. Muéstrate entero, déjame mamar la luz que de tus mil bocas brota para hacerme estrella y devorarme todas las bolsas de penumbra que todavía ennegrecen las flores de tu presente. Estírate como larva y cubre mi escaso universo de ideas y pestañas de fuego. Termina de esconder a esta infame maraña de desesperaciones y tú misma se la tierra donde reposen mis relojes de carne.

Labios / Lengua 


Treinta centímetros. La noche respira dispar a tus pulmones arrugados por tanto pretexto. Veintiocho centímetros. La misma almohada empuja tu cráneo, se siente como una bola de cristal sin pasado ni humo profético. Veinticuatro centímetros. La cáscara de tus ansias se desprende pegajosa de su cuenco rojizo, cae sobre las sábanas imitando el sonido de un planeta siendo acuchillado. Veinte centímetros. Te viste muy obvio. Dieciocho centímetros. Hay algo en ti que sonríe y algo en la habitación tiembla, no es la lámpara tripofóbica, no es el altar de mirada ajena, no es el cenicero agotado, no es la alarma de fin del mundo, no es el crujir de piedritas ante la voraz pisada de cuatro gigantes de petróleo endurecido, no es el refrigerador que me ama, no son los ronquidos de la terapeuta. No. Es otra cosa la que tremola, algo más animal.  Doce centímetros. Aliento de veneno indiferente, su labio superior imita al arco de algún ángel ciego y enojado. Seis centímetros. Sientes cómo la muerte escribe en mayúsculas el poético título de otra catástrofe que te aguarda paciente, con las piernas cruzadas, en la antesala del llanto. Dos centímetros. Cíclope. Impacto.
Un nuevo océano.

Cabello


No llores, no hagas gestos de flor marchita. Algún día será más rojo que mi sangre, más rojo que la indecisión del cielo. Más rojo que ese avión de cereza y canela que zurca los límites de mi entendimiento. Déjame encajar mis dedos en esas carreteras donde solo dos bicicletas rayan el asfalto, veloces y despiadadas. Seré el primero en llegar y encender la luz, seré - por primera vez - un primer lugar en esa gran carrera de bicicletas de cereza.

Voz


Como el sisear de una culebra de humo
Como el llanto hipócrita de una viuda
Como el sonido del vómito embarrándose en las flores
                            de algún jardin colgante
Como la estática de un beso bajo la lluvia
Como la atronadora explosión del insomnio
Como el eructo de un bebé recién nacido
Como el último suspiro de un estudiante acribillado
Como el fugaz flash de una cámara fastidiosa
Como la blasfemia en la boca del árbol
Como el gemido de dos dedos que arremeten
                           en un continente nuevo
Como el agua congelada que adornaba
                           las repisas de mi llanto
Como mi voz cuando imitaba a la muerte
Como mi voz cuando invitaba a la muerte
Como la risa de tu casa cuando el viento
                           le hace cosquillas
Como un poema dicho con furia
Como un chisme de índole divinia
Como un regaño edípico
Como el grito de una jaula al ser lanzada
                          en la inmensida de un vacío
                repleto de manzanas y leones.



Doce de enero de 2011

Comments (2)

Piel,labios/lengua,voz
ufff que hemoso!!

Me encantaron las letras de la piel ;)

Saludos y un fuerte abrazo!!

Piel,labios/lengua,voz
ufff que hemoso!!

Me encantaron las letras de la piel ;)

Saludos y un fuerte abrazo!!