Fractura expuesta

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:51 p. m.

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Un dulzor rojizo, un atropello circular que mantiene expectante al señor de la noche. Un derrame de arena que entierra al animal ciego, dueño del preámbulo de la muerte. Arena rígida carente de gritos, monstruo marrón que aplasta a los palacios negros del lenguaje, del entendimiento. Monstruo marrón que ruje como árbol herido, árbol alado en aquella otra orilla inóspita del dolor o el encanto. Monstruo marrón que envuelve esas hebras de luz que escapan temerosas de algún capullo o un huevo transparente.

¿Qué tanto anonimato se debe colorear en el vacío? ¿Cómo nombrar al vacío? ... Ese perro fiel que dócil repta difuminando mis huellas en el agua; en el error del agua; en el pretexto maternal del agua. Y el espanto de sabere sofocado en el incendio del cielo, esa decidia que se aglomera en el centro de mi frente, justo en ese ojo de buitre recién amamantado, y luego ese ojo llora para no llorar, más bien suelta aire caliente que huele a alba empapada de rocío. Toma este llanto, desespérate, sonríe con las entrañas. Ofrece el temblor de tu carne al cadáver tibio de algún amor descalzo que todavía tiembla cuando ve tus pies descalzos, llenos de noche, llenos de miedo.

Un mapa de tu rostro apareció entre mis manos. Un cáliz con tu risa grabada me invita a ya no tener sed. Tu boca desciende de alguna nube con forma de ángel decapitado y me besa el alma, mi piel pierde el ritmo, como si una música llena de susurros me lanzara a mí y a mi cuerpo hacia otro islote rodeado en lava.

Telón.

Veintiocho de Enero del 2011

Almendra del diablo

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:09 p. m.

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¿Qué esconde ese cuerpo
de mentira negra?

Un mensaje
s u b l i m i n a l
escurre de tu cabello
como una lluvia de serpientes
que se tragan
mi tiempo
mi vida
mi anochecer.

Y en la distancia
como si la muerte
se alojara en tu sombra
mi corazón
frenético
añora abrir mi pecho
y correr hacia un sitio
lleno de lluvia
o pájaros
o nubes cuyas formas
son el reflejo mismo
de algún ataúd
mal cerrado.

Luna infante,
tu locura sigue mirándome,
tu cuerpo sigue bailando
presuntuoso;
discreto;
leve;
pisas mi indiferencia
y te limpias las suelas
con orgullo
sobre mi rostro
sonriete
de infinita espera.

De nuevo te asomas
presagiándome
otra guerra
de texturas falsas.

Ya no lloraré
porque el llanto
es ese conjuro
que te ahuyenta
con todo y raices.

Tu olor me tiene que inundar.
La novena es la vencida.


Veintiséis de Enero del 2011

Mordiendo la cicatriz

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:11 a. m.

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Despedirnos: dejar de pedirnos. Yo nunca me despedí.

(El amor me hirvió en la mitad del sueño
y tu rostro de dorado garfio
volvió a cortar de tajo
todos mis pensamientos.

Es como si hubieran asesinado
mil millones de flores
en el borde suicida
de mi nariz canina)

Amarillo ángulo de sol que mata al todo para dejarte a ti como una evidencia latente de objetos con luz propia.


(¿Qué será de ese edificio infame
blanco predilecto de tu neura?
Abandonaste la piedra de sacrificio
y a aquel humeante caldo de bilis

¿Qué será de tu anuncio?
es decir aquel calendario en llamas
que flota discretamente
como buscando algo)

Congelaste el temblor de mis ramas, el nudo de llanto instalado en mi cuello... calidamente. 


(Al ras de cualquiér techo
estrellado en petróleo y sal,
mis ojos seguirán captando
los rescoldos de tu perfume.

A pesar de tantos caminos
mi andar serán las huellas
que tatué en el mundo
al perseguirte con ansia)

Tú. Tanta agua derramada... un pretexto ideal para bautizar mi insomnio. 




Veinticuatro de Enero del 2011 

Canto a la desesperación (Múltiples fracturas en un árbol que se creía entero)

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:55 a. m.

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Canto I
Antecedente y generalidades

Hay algo que se arropa con agua helada, un algo que rechina de dolor y se revuelve en lo invisible, se mezcla en lo alterno, en lo animal, en eso que quiere embestirte y mancharse de tu sangre o de tu aliento, un algo animal que va directo hacia tu sombra para cocinarla a fuego lento, porque el fuego es lo único lento en este valle de gracias tempestuosas y lagartos color pregunta. Aquí la lluvia no se soporta. Aquí el frenesí de los reencuentros es penado con besos y muertes. Aquí las horas pasan con prisa de jaguar porque no entienden el por qué del sol y la luna. Nadie se reencuentra con sus sueños porque todos empapan de miel cada paso que dan, todos usamos zapatos con suelas porque consuelan. Hay algo aquí que grita un nombre que se mezcla con el crujir mismo de la noche, algo que se detiene para saltar en mi abdomen de desierto picoteado e intentar alcanzar todas esas palabras renuentes que se me esconden con un miedo casi eléctrico, todo eso que flota por encima de mis ojos que yo capturo entre silencio y respirar e intento almacenar con angustia, sí, porque conforme pasan los días todo se me desaparece, todo me huye, todo me deja vacío, todo se asemeja a algún rostro ya esculpido por mi ingeniería nocturna, creado por esos espectros de manos finas que con maestría amoldan la piedra del insomnio para regalarme - entre sonrisas de cáncer e insecticida - un nuevo camino qué seguir, un nuevo camino qué lamer, una nueva senda repleta de espejos.

Canto II
A.C.N


A lo lejos una cascada de flores.
Azul.
Fruta de nombre impronunciable,
pecado de ébano rasposo
y voz confusa.

Tú te preguntas
cómo hago yo
para correr
sobre la lava
del lenguaje.

Yo te respondo
que de noche
las explosiones
matan
a los responsables
de cualquiér sabiduría
popular.

Canto III
A.C.R


Con risa acepto el hecho
de encontrar en tus cabellos
ese silencio eterno
de una madre
que no sabe cómo amar.

Tan difícil como un suspiro que se escurre entre los dedos,
eres el relampago de alguna nube que quería ser árbol.

Algún día el miedo volverá
y sacudirá mi vientre
cuando escuche el clac-clac
de tus huesos verdes
abrazando mi envoltura.

Canto IV
M.G.G


Vete,
tú también
únete al club
de los desastres naturales.

Canto V
פּאַסטער

¿Cuántas veces seguí tu mano con obediencia inmediata?
¿Cuántas veces ladré al ver tu cuerpo ingresar en mi luz?
¿Cuánto tiempo se tardó el mundo en girar?
¿Cuántas veces me equivocaré?

Seré oveja o cabra
y le daré a tu nombre
un altar de piedra y dientes
y palabras bonitas
sin vergüenza.

Intercambiaré la desnudez
de mis secretos ópticos
por un sombrero gracioso
o un poquito de calor
cuando el sol se esconda
en nuestra montaña.

Solo yo sé de magnitudes...
Yo sé lo que se siente
ser vertiente;
pero mi nombre
no es tan sugerente.
Mi nombre me hace crucificable.


Veintitres de Enero de 2011

Nocturno de decepción

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:44 a. m.

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Más muerte
es lo que necesita
este puñado
de huesos negros.

Más silencio
debería aturdir
este cuerpo
de pez quemado.

Más hambre
tiene que mascar
mis entrañas
desvirgadas.

Más risas
enjauladas en mi rostro
aletearán hacia alguna flor
urgente de amor
y oídos.

Más llanto
recorrerá el valle
de mi sombra
como un frenético alud
de conclusiones.

Veintiuno de Enero del 2011

Que estén llorando no significa que sus lágrimas sean agua dulce para tierra sedienta

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:16 a. m.

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Y están esos que derraman lumbre sobre la sombra, los que lamen sus huellas sin darse cuenta que al mismo tiempo escupen la tierra que los alimentó.
Y están esos que dan brincos sobre los frágiles espejos que rodean sus límites, rascando el ojo de Dios empapándose los dedos con mermelada de dedos.
Y están esos que se ahogan en el doloroso suspiro de la sorpresa.
Y están esos que huyen con los ojos cerrados hacia un deterioro perfumado.
Y están esos que tiemblan de hambre pero vuelan con la misma gracia de una pluma inflamada en lágrimas.
Y están esos que se siguen preguntando cuál es la historia del fuego.
Y están esos que extrañan tanto frío lleno de tiempo y hormigas.
Y están esos que se rascan las ideas y se descuidan las barbas.
Y están esos que aman con la potencia de un chorro de sangre.


Que todos ellos corran
formando en mi vista
un enjambre de moscas
que no sirven para nada.


Diecisiete de Enero del 2011

Madrigal que suspira

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:31 a. m.

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Qué triste es atravesar la calle
pensando en todo el tiempo perdido,
esperaré a que mi alma estalle
ardiendo sin prisa en el olvido
El vacíó se ríe agitando la mano
como burlándose del mismo cielo,
el sol no jugará a ser su hermano
sin risas ni iras ni adioses de hielo
y aunque la noche me exprima con celo
tu olor en mi lengua no será en vano.

Trece de Enero de 2011

Cuerpiario II (Latrodectus tredecimguttatus)

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:27 a. m.

2

Piel


Planeta de pájaros parpadeantes que naufragan cada noche en esa otra carne llena de historia. Envoltura de rojo oro más perfumada que la muerte, no dejes que la sangre se agolpe y grite el nombre de otros dedos, no permitas al sol derramar su manjar de dolor tostado sobre el suelo de este palacio tan pecoso. Muéstrate entero, déjame mamar la luz que de tus mil bocas brota para hacerme estrella y devorarme todas las bolsas de penumbra que todavía ennegrecen las flores de tu presente. Estírate como larva y cubre mi escaso universo de ideas y pestañas de fuego. Termina de esconder a esta infame maraña de desesperaciones y tú misma se la tierra donde reposen mis relojes de carne.

Labios / Lengua 


Treinta centímetros. La noche respira dispar a tus pulmones arrugados por tanto pretexto. Veintiocho centímetros. La misma almohada empuja tu cráneo, se siente como una bola de cristal sin pasado ni humo profético. Veinticuatro centímetros. La cáscara de tus ansias se desprende pegajosa de su cuenco rojizo, cae sobre las sábanas imitando el sonido de un planeta siendo acuchillado. Veinte centímetros. Te viste muy obvio. Dieciocho centímetros. Hay algo en ti que sonríe y algo en la habitación tiembla, no es la lámpara tripofóbica, no es el altar de mirada ajena, no es el cenicero agotado, no es la alarma de fin del mundo, no es el crujir de piedritas ante la voraz pisada de cuatro gigantes de petróleo endurecido, no es el refrigerador que me ama, no son los ronquidos de la terapeuta. No. Es otra cosa la que tremola, algo más animal.  Doce centímetros. Aliento de veneno indiferente, su labio superior imita al arco de algún ángel ciego y enojado. Seis centímetros. Sientes cómo la muerte escribe en mayúsculas el poético título de otra catástrofe que te aguarda paciente, con las piernas cruzadas, en la antesala del llanto. Dos centímetros. Cíclope. Impacto.
Un nuevo océano.

Cabello


No llores, no hagas gestos de flor marchita. Algún día será más rojo que mi sangre, más rojo que la indecisión del cielo. Más rojo que ese avión de cereza y canela que zurca los límites de mi entendimiento. Déjame encajar mis dedos en esas carreteras donde solo dos bicicletas rayan el asfalto, veloces y despiadadas. Seré el primero en llegar y encender la luz, seré - por primera vez - un primer lugar en esa gran carrera de bicicletas de cereza.

Voz


Como el sisear de una culebra de humo
Como el llanto hipócrita de una viuda
Como el sonido del vómito embarrándose en las flores
                            de algún jardin colgante
Como la estática de un beso bajo la lluvia
Como la atronadora explosión del insomnio
Como el eructo de un bebé recién nacido
Como el último suspiro de un estudiante acribillado
Como el fugaz flash de una cámara fastidiosa
Como la blasfemia en la boca del árbol
Como el gemido de dos dedos que arremeten
                           en un continente nuevo
Como el agua congelada que adornaba
                           las repisas de mi llanto
Como mi voz cuando imitaba a la muerte
Como mi voz cuando invitaba a la muerte
Como la risa de tu casa cuando el viento
                           le hace cosquillas
Como un poema dicho con furia
Como un chisme de índole divinia
Como un regaño edípico
Como el grito de una jaula al ser lanzada
                          en la inmensida de un vacío
                repleto de manzanas y leones.



Doce de enero de 2011

Tar

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 4:46 p. m.

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Había una vez, hace ya mucho tiempo, una ciudad maravillosa llamada Tar. En esa época todas nuestras ciudades estaban intactas, no se veían ruinas porque la guerra final aún no había estallado. Cuando sucedió la gran catástrofe desaparecieron todas las ciudades menos Tar. Tar existe aún, si sabes buscarla la encontrarás y cuando llegues a Tar la gente te traerá vino y agua y podrás jugar con una caja de música que tiene manivela. Cuando llegues a Tar ayudarás en la vendimia y recogerás al escorpión que se oculta bajo la piedra blanca. Cuando llegues a Tar conocerás la eternidad y verás al pájaro que cada cien años bebe una gota de agua del océano. Cuando llegues a Tar comprenderás la vida y serás gato y fenix y cisne y elefante y niño y anciano y estarás solo y acompañado y amarás y serás amado y estarás aquí y allá y poseerás el sello de los sellos y a medida que caigas hacia el porvenir sentirás que el éxtasis te posee para ya no dejarte más.

Fando y Lis, Fernando Arrabal.


Nueve de Enero de 2011

Mi corazón es un cántaro enterrado en un estanque lleno de agua con insectos

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:23 a. m.

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Fue un error solapar
 la indiscutible dureza
de tu vacío que rellena
los rincones más habitados
de mi habitación palpitante.

¿Cuantas veces no te soñé
recostada sobre el mundo,
flotando por encima del tiempo?
cínica ausencia de normalidad.
Tus palabras eran disparos rojos
en una habitación llena de música.

Quiero verte
y compartir de nuevo
una avalancha de miel y quejas
para ahogarnos
juntos
en ese prepotente placer
de quien se siente indescifrable.

Siete de Enero del 2011

Electrocardiograma

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:44 a. m.

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Por adentro
el frío
me raspa
la carne
dejándola
como un pétalo
de reciente
amanecer.
¿de qué nación
es este fulgor
con olor
a tierra quemada?
¿qué idioma es
ese que brama
con sorna
la enfermedad
de tanto
atardecer fugaz?

Un torpe silencio
se extiende
sobre el cielo
como una cortina
que protege
al sol
de ese otro sol
que tanto lo quema,
y cuando la noche
dobla el rostro
del mundo,
alguien ríe
de desesperación
por un despiadado
ataque de cosquillas.

Pregúntale a tus ojos
cuál fué el destino
de toda esa agua
repleta de plata,
muerde la rosa
de los vientos
con la esperanza
de que tu boca
se perfume
y en cada beso
regales un tornado.


Cinco de Enero de 2011

Doce casillas (dos, cero, uno, cero)

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:25 a. m.

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Se me vuelve a apagar la vida, otro parpadeo de luz pasajera que se revuelve con algún horizonte todavía no dibujado. Esta vez, solo, me convertiré en estrella para brillar en el reflejo de alguna tierra que tal vez ya pisé, y cuando amanezca, moriré feliz de saberme pasajero en esta gran fiesta de gritos no eternos.

Enero


Un fantasma que se transparenta en la casa del sábado. Un reloj con cuatro manecillas de piedra (avánzame sin romper el engrane, mi sol de almendra, mi niña infinita), silenciosamente recorrió las baldosas de mi vulnerabilidad, de mis palabras extensas. Perro blanco que muerde mi reflejo. Me doliste aquel once cuando yo no quería que escucharas la frase de ese niño brillante que yo tomé prestada solo para dilatar tus ojos, me doliste tanto que corrí por esa calle donde ya se quemaba el humo de otros meses. No recuerdo el frío ni el olor a aceite, no recuerdo el llanto de ese niño que yo me inventé, no recuerdo mi ropa ni mis anteojos de una sola pata. Recuerdo el recuerdo de ahogarme en la almohada y rescatarme entre manos ajenas y llantos de empatía forzada. Enero de argot bautizado. Enero plata de reencuentros con el chamán. Enero de lluvia helada y esperas asesinas con veintemil árboles de guardaespaldas. Nunca necesité confesar que me apretaba el dedo pulgar cada que escuchaba una ambulancia solo porque creía que haciendo eso te iba a rescatar de algún accidente, de algún choque, de algún disparo, de algún asfixiante temor de ser atrapada. Enero denso como llanto de viudo infame. Enero lento y despiadado.


Febrero

Como de sangre sin color, como de animal enfermo por vivir entre ratas y baches y cachibaches. Y al andar buscando esa píldora de arrebatos o maltratos encontré un edificio de tres pisos donde la gente mira sonriente y habla para ofrecer cosas que la otra gente no necesita, gente y gente y afortunadamente yo tenía una billetera hinchada de escapes, afortunada mente, desgraciada mente que seguía volteando a ver ese cipres infame cada que comía o gemía de angustia por saber que iba o venía tarde. Pardo carmesí de rostro avergonzado, entre menos días más era el insomnio y el calor que se advertía desgraciado, desgraciada mente . El punto baja y yo intento abrazar ese pilar que me llegó a besar sin avisar, pero en su cuerpo de marmol tiznado leí que su espalda jamás iba a ser para mí, porque yo no merezco algo sin espalda, no merezco nada. Entonces perdí algo que nunca creí perder y no lloré, simplemente me recosté boca abajo y así dormí durante veintiocho días.


Marzo


Querer salir corriendo para llegar a reirse y dormir temprano para respetar la mutación. Mira cómo de mi cabello caes, mira cómo mi pecho se arruga porque se seca de ti, mira cómo presumo de algo que todavía me vence, mira cómo el frío se regresa a su celda y empezamos todos con el mal humor, mira cómo de vez en cuando extraño tus brazos feos y tu cabello de árbol en quimioterapia. Pinche más por menos, pinche bono de calidad, pinches balazos, oye Eric hazme un café y te cuento cómo arremetí y arrasé con el cráter de fugas feroces. No te vayas, pero es que no me quiero ir pero tengo que irme. Ya no hay frío, hay olor a algo que solo se pare en la mañana y yo me paro en las mañanas. Me enamoré de una sorda y le dejo chocolates con la señora de la tiendita. Qué risa. Me enamoré de una sorda y monto obras donde el actor me da una cachetada. Me enamoré de una sorda que no siente pudor al hablar de su menstruación. Me enamoré de una sorda, puta madre.

Abril


Mucha lluvia. Verde mes donde Marías y Marías se desentierran con el trabajo de sus propias uñas (ábrete de piernas, muéstrame ese sexo de caracol mutilado y luego ríete de mi rostro desencajado y furioso). Abril de aprender a mayusculear las enfermedades y evitar relamerse los labios cuando las llagas abren la carne por tanto polvo o tanta ausencia. Feliz cumpleaños, Jesús, ya eres legal, ya tus actos tendrán repercuciones legales ¿ya desvirgaste a una menor? pues ahora te chingas. Mastúrbate con todas las de la ley y córrele a aprender a manejar, aprende cosas, aprender cosas, aprender a mutilar caracoles y meter gente extraña a la casa por las mañanas, aprender a besar otros labios (otros labios) aprender a usar los dedos y a cantar como las mariposas cuando explotan en la atmósfera de otros planetas donde no es necesario masturbarse, ni manejar, ni dar sexo oral ni mucho menos relamerse los labios porque ahí no hay polvo ni ausencias.

Mayo


Pasa todo, como en un estornudo. Salud. Moverse de sitio en sitio como ignorando la inactividad de lo inmediato, yo ya quiero salir a cantar y que esa mancha de plata no se me aparezca porque yo ya me hice invisible. Veinte kilos menos de puro cabello. Volver a parecer inofensivo y fumar mucho, uno tras otro tras otro. Coquetearle a la muerte. Sostenlo... sostenlo... sostenlo... sueltalo y en la lengua y sabor a mostaza y leche caliente. Muevo la mano izquierda pero me doy cuenta de la mueca y el tic en la rodilla. Qué maravilla. Ya no hay nada, hay silencio, mucho silencio. No hay color, no hay viento. No hay dificultades y el sueño es largo y necesario. No hay nada.



Junio y Julio 


Un nuevo beso nuevo. Una almendra en el zapato y ese parque nuevo, ese Jerusalem donde abandonado me encontré a un perro que me hablaba con los ojos. Ese vacío tan necesario. Ese silencio absoluto. Esa emoción. Junio azul y de latidos fuertes. Junio de gritos lejanos como explosiones de una guerra que yo no lucho, Julio como apéndice celeste (que le cueste) como vena suelta que chorrea tinta y mancha a las hormigas que deambulan sonámbulas por mi espalda. Querer acelerar el tiempo porque en la intuición de mis entrañas alguien ya me avisaba el desgaste, el vómito, el llanto y la risa. La despedida con lluvia y canto que de fondo era más bien la tercera llamada de una clausura, me quedé con algo tan tuyo, amigo, que espero sirva de iman, para que al verte otra vez, y al abrazarte, sientas en mi ropa todo lo que no te conté y que invariablemente no te hubiera contado, porque entre tú y yo solo hubo ese silencio de humo culposo y miradas y risas y cucarachas que interrumpían todo lo que alguna vez pudo llegar a ser una conversación seria, de adultos, de amigos profundos.


Agosto


Una explosión musical. Una explosión del lenguaje. Una explosión con luz nueva. Una sonrisa que jamás navegó en mi rostro. Un tiempo nuevo. Un placer tan tenue que mi vientre nunca resintió. Un sin fin de escondites donde el respirar es el equivalente a morder flores. Un sin fin de posibilidades.

Septiembre


Siempre es difícil poder contar este mes, más todavía cuando tomamos en cuenta que me siento cansado.

Te pedí que al vernos en persona llegaras por detrás de mí y me taparas los ojos
                                (y fuiste cuidadosa con mis anteojos)
Te pedí que me pidieras ir a tu casa en esa noche de lluvia tan de septiembre
                                 (y te preocupaste por el dulzor de la noche)
Te pedí atención cuando leí esos fantasmas de cáncer y letras frente a esos otros fantasmas
                                 (y mirabas la madera del podium, sonriéndole al leñador)
Te pedí que me desetiquetaras como vertiente de tus necesidades
                                 (y saliste corriendo, como llorando y riendo)

Te digo araña porque en la vida pasada fuimos algo todavía más patetico. Te digo araña porque yo te brille con aquella línea de "las arañas de tu cama comerán todos los signos de admiración"
y yo te admiré, yo recogí esos pedazos de carne y los guardé con la esperanza de que tú los necesitaras. Pero no. A ti las patas te crecían de nuevo día con día.

Te abracé en sueños con una fuerza verde y celosa, dormí en tu cama de miedos y lámparas agujeradas. Septiembre todo fué tuyo, Septiembre fue una telaraña que tapizó mi vida y llenó de veneno mis pensamientos, pero eso no importa porque tú fumigaste mi higiene mental, porque fueron tus silencios los infiernos más placenteros que esta bolsa de música muda pudo vivir.

Y esto no es lo último, porque si lo más cercano que estuve a tu luz lo llegué por medio de mis dedos, entonces te seguiré escribiendo a base de sonrisas indiscretas, a base de furia, a base de pensamientos muy bien camuflajeados. Mi araña.


Octubre


Incluso después de muerto
el mar sigue siendo la cama
de un sol lleno de gritos.

Adiós, mujer de hambre escasa
y mirada jadeante.
Tuviste lo suficiente.



Noviembre


No vi en noviembre todas esas lagunas de normalidad.
No vi en noviembre alguna evidencia de otro triángulo.
No vi en noviembre la medida de la misericordia.
No vi en noviembre alguna cena a base de metáforas.
No vi en noviembre alguna amenaza de escupitajos
                                        (desde el último piso)
No vi en noviembre veinte horas de viaje subterraneo.
No vi en noviembre a ese hermano de canas
                                        (e ideas contundentes)
No vi en noviembre libros tan placenteros.
No vi en noviembre besos tan agresivos.
No vi en noviembre alguna migaja de tranquilidad.

Vi en noviembre algo muy parecido
a lo que vivo ahora.


Diciembre


No es que la quiera menos
o la quiera diferente.
Pasa que
- afortunadamente -
tengo cosas
más difíciles
en qué pensar.










Que venga
que venga
que nadie la detenga


Primero de Enero de 2011