Cinco bolsas de fruta

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:20 a. m.

0

I

La figura de un sueño
arremete violenta
y se estrella
en tu espejo adornado
de sangre sofocada.
Mil migajas de alma
rodean la tierra de tu sombra
y eclipsan a aquél fantasma
que cuenta cada palabra
no pronunciada por tu lengua
             (cocodrilo despellejado,
              apéndice vírgen)
Tú entiendes
que el reflejo
de las palabras
se asoma
por la esquina
de mi rostro.

II

Casi sin aire
terminaste de doblar
mi carne de ceniza amarga
hasta recuperar ese néctar
que mis poros le regalaban
al sol de esos tiempos
hinchados de viento...
                (Lo difícil fue congelar
                                          tu escalofrío)
y cuando mis dedos
se arrastren hacia el árbol
tus pestañas se harán de seda
enrrollando estos diez garfios
el tiempo preciso
para que de pronto
en cierto atardecer incendiado
o en alguna noche
de cristal derretido
diez nuevas mariposas
envuelvan el regalo de tu rostro
con caricias
y huellas de lodo.

III

Mujer de odio carmesí;
anula el lunar de ira
que poda el terciopelo
de tu sonrisa
¿qué no adviertes
ese rubor de nube
que se forma
en tus ojos
y se reforma
en tu voz?
Deja de andar
gritándole a la piedra
que hace mal en maullar
¿que no escuchas
tus ladridos
de sirena con gripa?
Mejor ríe como quien se ríe
del monaguillo que se tropieza
con el caliz todavía ondulante,
ríe como quien se ríe
de una muerte que se antoja
inflexible.


IV


¿Qué tanto no habrá escuchado
ese discreto sicomoro?
cuando al vernos gritar el miedo
lagrimeaba un crujiente
pedazo de carne.

Tú dejas
pedazos de carne
por donde caminas.

Viento del sudeste
que me llevó a tu incendio.
(Todavía no me crecen las pestañas)

Viento del sudeste
que te empujó en la huida.
(Todavía no me crees...
no crees
en las pestes
de los años)

V


M.E.H.H

Tú decidiste
tragar esa saliva
en cuyo recipiente
se podía leer
"Bebida antidepresiva
sabor Yocasta"





31/12/10

Los rescoldos de la vida pasada (Crónica de ocho patas sin sombreros en las letras, con cacofonías, con asquerosos errores gramaticales, con manchas de sangre y saliva)

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:38 p. m.

0

En una de las filas del festival
El 17 de Septiembre, para ser precisos
Ella se iba a quedar conmigo
entonces yo me adelanté, no entré a la última clase para ir a anotarnos
y ella no llegaba
y ella no llegaba
y entonces me manda un mensaje
"Estoy hasta la madre de todo, me voy a ir a mi casa. Discúlpame"
y yo abrí mucho los ojos, fruncí el ceño y reí nervioso
y le respondo diciéndole que se calme, que venga para que platiquemos
y llega
y se veía mal
pero mal de verdad
porque a veces lo fingía
endurecía el rostro, escondía todavía más el cuello
miraba al frente como contandole los átomos al todo
y esa vez era de verdad
y la intento abrazar y me quita, y no fue ese rechazo su rechazo de "te rechazo para que te quedes con las ganas" no, fue un rechazo de verdad
y ella se ponía más fría
y decía que se iba a ir, que todo la tenía harta
y yo le preguntaba que qué todo
y ella decía que la gente, los maestros, la escuela, ella misma
y entonces la tomo de la mano, muy despacito, y camino con ella hacia uno de los escalones que están a lado del teatro
y nos sentamos
y me repite lo mismo
y yo no sé qué hacer
pero lo único que quiero es que no se vaya a ir
y nos quedamos callados
y era ese silencio que más bien parecía permiso nuestro hacia la realidad, para que siguiera su ritmo
y así fue el silencio
y duró medio minuto, no sé, pero ella empezó a llorar
pero un llanto amargo, tibio, potente
un llanto de niño que se despierta en la mitad de la noche y se da cuenta que sus papás lo dejaron solo
lloraba también con coraje, no hacia afuera, sino hacia adentro
y yo la intentaba abrazar y me empujaba
y yo no sabía qué hacer
entonces hice lo único que pude hacer
que fue dejarla llorar
y ella siguió llorando, bramando, parecía como las gacelas cuando las hieren los cazadores, se tumban al suelo y se ponen a jadear y a toser sangre
y lloraba
hasta que empezó a hablar y dijo cosas de no saber qué hacer, dijo cosas de sentirse mal con ella misma, dijo cosas de cosas que se repiten y que están mal, dijo cosas muy de ella, tan de ella que apenas y pude entenderlas
hasta que me dejó abrazarla
y su cuerpo estaba frío y seco, cuando normalmente su cuerpo es tibio y húmedo, como cara de niño en llanto
estaba helada y seca
y respiraba agitada, y de pronto se endurecía como queriendome quitar y luego se dejaba caer, se hacía de polvo o de agua o aire
y se acurrucaba bien doliente
y me decía que no sabía qué hacer
y entonces yo la calmé con las palabras que todo tonto usa para calmar a alguien, la calmé escogiendo fríamente las palabras, regulando el tono, pero yo en los adentros estaba muriéndome del miedo
y le dije que ella era lo que más quería en el mundo, y no mentía
y frente a nosotros, cerca del edificio de atención al estudiante, unos porristas ensayaban y hacían triángulos montándose unos sobre otros
y se caían
y se caían
y se reían
y ahí afuera estaba la otra vida
y ella de vez en vez soltaba el llanto y amainaba, como las lluvias en Septiembre
y cuando yo quise que todo acabara la abracé muy fuerte, quería quebrarle el llanto y quebrarle la duda, ansiaba fracturarle cualquiér deseo de irse, quería disolverme en sus problemas y luego desparramarlos sobre el pasto
y luego, cuando los dos nos dimos cuenta que todo estaba peligrando, los dos empezamos a proponer cosas tan absurdas como lo que nosotros eramos, como lo que estaba frente a nosotros
y queriendo apresurar el tiempo decidimos hacer ciertas cosas bajo una firma invisible, porque nunca hubo un contrato social
y entonces ella se para y sonríe con la cara hinchada (y la nariz arrugada, esa su nariz de piedra de pólvora, o de garfio miniatura que inhala la melodía del mundo)
y abre los brazos como abriéndose a cualquiér posibilidad y yo me enredo en ella
y la cargo y digo un chiste malo, y ella me reprocha en broma tanta hambre y tanta clase sin entrar y tanto insomnio, pero ella no sufrió eso, nunca. Y yo le digo que vayamos a comer y ella me sigue (o yo la sigo a ella), y en el camino le doy consejos para dejar de pensar tanto
y cuando le digo "Eres una intelectual" se queda quieta, cruza los brazos, me mira filtrándome por sus cejas (rubias) y me dice, con voz de niña de ocho años "eres un pendejo".



26/12/10












Incensario

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:35 a. m.

1

Allí
donde 
el sofoco
de la muerte
abraza tus pasos
 la    duda    resguarda 
  un sonido de lluvia y peces
que corre en espiral hacia lo más
hondo de tu vientre hinchado de ansia
que más de una vez fue terreno de huracanes
o  un  lácteo  campo  de  terremotos  artificiales
allí ese sonido se aloja, infame parásito de niebla gris
punto  de tierra y hierba  más  diamante  que  excremento
más  perro  muerto  que  árbol  podrido,  más  lengua  que  beso
más pretexto de nostalgia que argumento de naturaleza, más llantos
más agua que ancla, más peso muerto que ingravidas palabras de vida
que terminarán por ser el abono de otra tierra más lejana, terminarán siendo
océano helado en algún infierno donde nadie quiere volver a sentirse enamorado
por eso hay que callar y no escribir, nisiquiera escribir, solamente darle una forma
de reloj de arena con error de fábrica, o dos pechos opulentos mirando polos opuestos
así la forma cansa al contenido, así el relieve del volcán nos hace olvidar que la lava quema
 y cuando menos nos demos cuenta, el poema tomará la forma de nuestros propios ojos
porque todo aquello puede leerse en un orden casi fulminante, en una vorágine de ira
o en cualquiér sistema de charla de café arrogante detrás de un cigarro mal fumado
donde el tono vale más que la palabra y entre más extensa sea la cita de memoria
más denso será el hastío que muchos intentan convertir en excelencia absoluta
como por ejemplo, este rombo que intenta sintetizar todo lo que ignoro
todo lo que evito al momento de soltar las riendas de estos malditos
cuatro caballos que a veces no me dejan llegar al silencio blanco
al carnoso y rojo latir del beso entre la sal del amor certero
al velloso placer de crear bajo el yugo negro del diablo
al efímero amarillo de todo lo que creo necesitar
y como con humo o saliva espesa de lagarto
este incensario se cierra sin soltar nada
nisiquiera una insignificante gota
de algún perfume somnifero
este incensario inútil
a fin de cuentas
no te dijo
nada



24/12/10







Los consejos del subsuelo

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:22 a. m.

2

Escucha cómo la tierra va formando bloques por debajo de tus pies
                                 solo para que camines (porque volar es muy cansado).
Escucha el lento galope de agua por las avenidas de tu memoria
                                y cómo la humedad levanta infinidad de olores.
Escucha esa risa que antes ardía en tu garganta como una vela eterna
                                que se sacudía como bailando al ritmo de tu alegría.
Escucha la música que ya se anidó entre toda esa ropa que ya no usas
                        porque es ahí donde descubres lo verdadero del pasado.
Escucha el sonido de la ciudad donde tu cuerpo se convierte en mosca
                        y con desesperación, trágate la luz de todos los coches.
Escucha la voz tierna de tu amado, saborea la terrosidad de sus palabras
                       que como muertos vivientes se arrastran hacia tu médula.
Escucha la voz tierna de tu amada, redescubre el fulgor de la muerte
                        con cada ir y venir de saliva que humecta el espaciotiempo.
Escucha a esas jadeantes cadenas que escalan lentas por tu espejo
                        déjalas caer, escucha a tus brazos degollando el aire.
Escucha algún ladrido que sirva de despertador comunitario
                        y haz caso a esas voces ancianas que aseguran
                                   un día lleno de sonrisas y maíz.

21/12/10

Haikus de clausura

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:40 a. m.

1

Entre más busco
más se esconde el causante
de tanta muerte.

Estoy soñando:
la ciudad me bosteza
en pretérito.


No puedo esperar
que el alba rompa el cielo
para revivir.

Yo ya no quiero
ser la lluvia que llega
a ahogar más peces.

Perdón por andar
con paso de triángulo
en otro volcán.

Quisiera dormir,
dividirme en el sueño
y sonreírte.

Menos música.
Menos sombras amables.
No necesito.  









20/12/10






________________________________________________


Siete (p)risas

I

Todo se hace de piedra siempre después de tanto ruido.
Un niño se acuesta en su llanto y duerme agotado
(fué una noche en que hasta la noche gritaba de miedo)
y con una voz distinta, le contaba a los árboles
todos los sueños que cruzaban por su rostro
de burbuja de leche dulce.
Todo se hace de piedra después de tanto ruido

II

Las dimensiones de ésta habitación 
están dentro de otras dimensiones
donde ésta misma habitación
es de otro color
es de otro olor
y probablemente
alguien ahí mismo, en esa otra dimensión
con otras dimensiones
elabora un plan lleno de silencio
usando solamente sus entrañas.

III

Calla mujer de aliento púrpura,
cae de espaldas sobre los brazos
de esa sombra que con ojos de rata
engulle la poca noche que gotea
por tu ya agotada luz.
Mejor acuéstate en la tierra
y con tus dedos mal escribe algún juramento
de índole extraterrestre.

IV

Guardé en alguna nube hueca 
ese recordatorio que me iba a recordar
algo que alguna vez dejé de recordar
cuando el recuerdo de otro recuerdo
se recordó a sí mismo
y acordando (conmigo) llegamos a la cuerdísima resolución
de atarnos una cuerda al cuello
y patear la silla. 

V

Entonces el árbol estornudó 
porque ese infame colibrí
aleteó muy cerca de su nariz.
Se hizo el otoño,
el árbol llora.

VI

Podría correr saltando las quiméricas fieras de la circunstancia,
podría profanar una tumba llena de pretéritos,
podría regalar mi silencio solo para acallar el llanto del atardecer,
podría ser una sombra marrón que siga como un asesino
a tu cuerpo de altar ensangrentado
solo para protegerlo del fuego.

VII

¿Qué tanto te gusta del suelo?
¿Qué tanto te gusta del horizonte?
¿Qué tanto te gusta del cielo?
Mírame a mí.


11:56


Levanta tus delgados puños como antenas hacia el paraíso.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 10:58 a. m.

0

Levántate, vida. Baila recostada en la carne, baila esa música de pasado añejo, de arbusto otoñal acristado.

(Como en la noche de la lluviacuchillo, donde entre fantasmas de coches
corrí hacia un llanto tan necesario
como todo el dolor que se anidó en mis entrañas
después, al saberme agotado)

Me duele que no lo creas,
me duele saberte próxima
a un filo de abismo
lleno de smog.

(Esa noche yo quise dormir con mis delgados puños levantados, como antenas, hacia el paraíso. Y lo único que conseguí fue tu espalda de tundra insomne, nueve palabras que se revolvieron en mis ansias como leche y azucar. Luego el sueño, la sirena del apocalípsis y el estruendoso crujir de la reja)

Ahora levanto mis delgados puños hacia el cielo, como antenas, para ver si de esa manera se eriza la roja piel de tu nuca y (re)sientes mi olor patrocinado por tu época de lluvia. Aquella vainilla que era increible, vainilla de llanto en las escaleras y hamburguesas con serpientes y escaleras. Luego la hierba y la hierba y los abrazos con hierba. Luego todo. Luego ir a casa de ese amigo que te agradece tu casa y mirar el fondo de la calle con la esperanza de ver tu aura de carmesí quejumbroso romper el arroyo donde tantas veces quise colgarme.

Y hoy escribo todo esto, porque escucho el dormir de esos dos puños delgados que se levantan como antenas al paraíso. Hoy quiero tirar todo el insecticida y también largarme mucho a chingar a su madre.

17/12/10

Automático de celebración (cuyo número desconozco, por tanta Almendra, tanta Araña, tanta Lila)

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:49 p. m.

2

Todo con prisa. El lenguaje canta como huyendo de algún animal elaborado en viento y corre por las avenidas del tiempo intentando mantenerse sobrio de tanto veneno tildado en mayúsculas inentendibles que exageran la veracidad de este altar para que de tal forma el único fuego que preside tanto sacrificio se convierta en sal de sueño y escurra por los ojos de mi calendario, caiga en cada casilla y evite tanto resbalón, tanta fractura de huesos invisibles.

Esta es una celebración del inconsciente, y así como el pájaro abandona las tibias manías y se posa en mis helados hombros, yo quiero que tú, autómata de morbo incauto, se abandone a sí mismo y arranque con dientes de amatista tanta piel podrida y tanto fantasma humeante. Yo te deposito mi lengua y mis dedos ante tu llanto, para que los tres se incendien, para que de aquel otro humo más nuevo surja algo que predomine en la memoria pero se entierre en el tiempo, a lado de los muertos, arriba del infierno. Tú eres partícipe de una música que se degolla con el azar y la coincidencia, eres testigo de la sonrisa del devenir y cuando sus transparentes dientes se graban en tu mente es donde yo salto y encajo mi cabeza desahogada en las nubes que Dios todavía no engulle.

Lo que nadie sabe (a ciencia cierta) es que detrás del valle del lenguaje hay tres estatuas de leche y carne que se erosionan sin prisa, como lamiendo las manecillas de ese reloj incrustado en la espalda de la noche. Cuando el sol arde en son de venganza un aroma de luz doblada cae como avalancha serena sobre mis dedos y yo tengo que escarbar para respirar ese poco aire que todavía se mantiene puro, pero con desesperación mis ojos (como dos orbes de carbón, o dos escarabajos moribundos) buscan la permanencia de aquellas lácteas manías que no quiero enterrar, porque simple y sencillamente me recuerdan lo que fuí, soy y no quiero ser.

Yo escribo porque quiero contar cosas, para que la muerte pueda proceder burocráticamente en el momento que mi turno aparezca en su achicharrada lista de quehaceres, yo quiero platicar con la muerte y probar su lengua de gusano dulce, convencerla de que la piedad y la lluvia van de la mano, coquetearle como si fuera una almendra pegada en una telaraña hilada en un árbol de lila nuevo, radiante, real, muy real.

Adelante, muy adelante, porque como dijo aquel francés opiómano... la vida es una caida horizontal.

Caeré hacia tus brazos, iré tan rápido que no nos detendremos y siendo un solo animal seguiremos avanzando tan velozmente que nuestra risa se confundirá con el viento. Seremos invisibles. Seremos olvidables.

Un año.

12/12/10

Cuerpiario I

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:40 a. m.

1

Dedos / Manos

Por olvidar cortar mis uñas no puedo tomar tu mano como lo deseo, porque me da vergüenza que adviertas ese descuido de tiempo terminado y pienses que tengo ínfulas de gato montés por esos pequeños picos de keratina que coronan mis dedos que resuenan (o por lo menos yo deseo que resuenen) en cada uno de tus sueños, que sientas ese palpitar de falanges retumbando en el fondo de tu colchón y que con cada sacudida tú sonrías como una niña que acaricia inocentemente a un perro enorme. O peor aún, triste sería que pienses que soy sucio, que descuido mis herramientas o que no valoro lo que toco, y es que me da mucha ternura ver tu mano de cadáver top model acariciando mi crisantemo que quiere ser mano, bicolor: tostada espalda de insecto con la que nunca di un solo golpe, y entonces nuestras dos manos chocan como abrazándose, como encontrándose desesperadas. Cuando beso tu mano enganchada a la mía no es mas que solo un pretexto para escuchar las conversaciones de nuestros dedos, espero que ya pronto, dice tu anular, yo digo que falta rato y todo esto hay que disfrutarlo, espeta mi meñique con voz hinchada y tóxica, pues quién sabe, murmura tu pulgar indiferente, mirando el suelo. Y antes de llegar al cruce de la avenida, esos diez amores impotentes se aprietan con una fuerza megatónica, se abren como una flor (¿de lila?) y agitan el viento viéndose uno al otro, intentando regresar el tiempo o por lo menos hacerlo lento.

Ojos

Parpadeamos al unísono porque tenemos miedo de ver lo que el otro no ve. A mí me dan muchas ganas de llorar cuando tus ojos me ven porque hay algo ahí que funciona igual que la muerte pero se mantiene al borde, en el filo del abismo donde a uno solamente le queda el vértigo y la fascinación. No me gusta imaginar tu llanto, no me gusta imaginar el ruido que tus ojos retienen a modo de puertas, por eso me quito los anteojos (arma blanca para tus intentos de cíclope) y revuelvo mi niña (sí, mí niña, mi niña) y estimulo mi córnea y activo el torrente de sangre que se congela cuando tu concentrada presencia dilata a mis fantasmas. Chocamos y el fuego de nuestras pestañas quemó como con insecticida el calendario de mi necedad y yo quiero que mis orbes de niño chiquito te hagan entender que lo difícil no es entender el ruido, sino hacerlo parte de uno.

Pechos / Miocardios

Tumtum, ¿qué tal?, tumtum tumtum, chilaquiles verdes ¿tú? moyetes, es que no me gusta el huevo, tumtum tumtum tumtum, podque estaba edfedmo, pobdecito, y pues pdatiqué con ed, tumtum tumtum tumtum, vamos a la tierra prometida (y alguien voltea y revisa cada árbol, alguien tiembla de pavor, no quiere atropellarse con una enorme y desagradecida almendra) beben y beben y vuelven a beber tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum y tomé su foto y pregunté ¿quién es él? (y el calor del rostro de alguien empapando el lado izquierdo de mi cabeza. Huele a ocote y menta) no me queiro ir tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tú no te vas a morir tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum me quedan diez minutos, tengo que aprovecharlos (alguien hace que el suelo brille y que los hombres que riegan la banqueta se esfumen) tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum nunca me va a dejar de dar risa esto tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum tumtum.

Cuellos

Cocaína. 



10/12/10

Estrella

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:27 a. m.

1

Eres uno de los ombligos del cielo
porque lo de allá arriba
siempre es la enorme panza
de una mujer negra
y de día
es la láctea espalda
de un caucásico pretexto.

Me esfuerzo en que sientas
mis dos ojos
como estacas ardientes
clavándote en la cruz del horizonte
y tú
como reprochándome
escupes una flecha de sal
que se incrusta en mi frente.

Hormiga de fuego,
olvídate junto conmigo
de tantos aviones que van y vienen.
Tú también mírame,
y acostúmbrate a mi rostro
de búsqueda incesante.


8/12/10

Y tu voz quema dura

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:46 a. m.

0

Lenta y morada
ponme ojeras en los cristales
y en la mirada
.
- Xavier Villaurrutia






Ojalá Xavier Villaurrutia estuviera vivo y tú fueras su novia,
y vivieran juntos,
y me invitaran a pasar la noche.

Jugaríamos cartas, o veríamos películas o conversaríamos
hasta alcanzar a ver
el brillo filoso del alba.

Con miedo correríamos hasta el sueño,
tú dormirías con él,
yo, en el sofá.

Dormiríamos tanto que despertaríamos
en la siguiente noche
con los ojos hinchados en sangre.

Yo despertaría en la explosión del estornudo
por aquel picante olor a ajenjo
que Xavier inventa en tu cocina.

Pero se acaba el café,
yo me ofrezco a salir a comprar.
Ustedes aprovechan para besarse sin urgencia.

Y así sería, eternamente, sin sueño.
Un mundo donde el sol fue vencido, así será,
hasta que alguno sufra un derrame cerebral. 

7/12/10



___________________________________________________________________


Y tu bosque madura

Llévame contigo tan lejos
que en el camino, olvide
las palabras.

Llévame contigo tan cerca
que, sin camino, no tenga
palabras.

- Xavier Villaurrutia

(Imagina mi muerte,
memoriza mis besos,
agradece a la suerte
y recurre a los rezos)

Estoy esperando
con el frenesí de un resucitado
esa explosión
de magnitudes innombrables.

Escríbete a ti misma en mi noche,
para yo librarme de cualquiér perdón
y seguir mordiendo la luz
de esta ciudad tan llena de larvas.

El tiempo se recorre con desesperante pasmo
y mi yo tan yo que tiembla de miedo
grita en el arrecife de tu oído
algo que solo tus manos traducen.

Me preocupa el no moverme cuando duermo
y que el primer insecto del despertar lúcido
que cruza en mi apenas despierta cabellera
sea el de la incertidumbre de no saber si desayunaste.

Y es que yo, más bien, hablo el idioma del silencio,
ese que con tinta de lila se escurre en donde los árboles
detienen el cínico pasear de niños
que saben andar en bicicleta.

Tengo vergüenza de confesarlo:
yo fui esa descarga eléctrica que te desmayó desnuda 
sobre esas húmedas baldosas de tu baño que tanto añoro.
Fue un ataque de aviso, una premisa.


1:15  A.M.


___________________________________________________________________

Y tu voz que madura

A mí mismo me prohibo
revelar nuestro secreto
decir tu nombre completo
o escribirlo cuando escribo.
Prisionero de ti, vivo
buscándote en la sombría
caverna de mi agonía.
Y cuando a solas te invoco,
en la oscura piedra toco
tu impasible compañía.

- Xavier Villaurrutia




Te espero en las gregonias del masaire,
con un ramo de ignotas églogas gargalias,
no de esas que agregan ganglios a los glóbulos,
más bien aquellas que glandulean las gaitas del gato.

Tendré una paciencia ínfima y trucada,
como manecillas de vaivén coital repentino
y si el mundo arde como tu voz que se libera,
yo no correré en estampida hacia el suspiro.

Te beso en ese espacio que nace al azar,
te beso como besando la helada tumba
de algún animal enterrado vivo.
Te beso cada día con menos angustia.

1:33 A.M.
















Carta con despedidas.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:09 p. m.

0

Contigo el gracias sí es adiós. Contigo el gracias tuvo que ser - a fuerza de decisiones pregrabadas en la memoria del tiempo - una despedida.

Gracias por la nausea que da el beso sin haber comido, por la mirada furtiva detras del humo. Gracias tu "tengo mucho miedo" mientras yo apenas cerraba los ojos en ese sofa de carne color carne, gracias por tu sal de ojos en mi cuello que se perdía en todo ese historial etílico. Gracias por tu colosal electrísmo que, estoy seguro, de vez en cuando me dió una cabida con mención honorífica. Gracias por recibirme en esa noche de lluvia sin filtro y darme las premisas de tu cleptomanía. Gracias por explicarme aquello del ''corpus delicti'' y gracias por el té con más leche que néctar. Gracias por tu odio, gracias por hacer que mi pollo en chipotle haya sido más bien pollo en bilis. Gracias por haberme abrazado rígida y temerosa en esa casa donde hacen abortos e invocan seres de luz negra. Gracias por tu dadá mentolado que me robé en ese amanecer tan dramático que hasta Jiú Gran y Bulia Joberts hubieran dicho ''esto va para largo'', pero hasta ellos se equivocan, y qué bueno. Gracias por el madreador no te quita lo pendejo y por el síguete derecho cabrón vamos a la casa del Chilaquil y gracias por el de las cosas significan lo que significan. Si es cierto. Gracias por llegar a la tan fatídica conclusión con aquel pintor homosexual, "¡Todo fue, es y será mierda!", gracias por las fotos de cuellos fálicos y nudos en el cabello. Gracias por hacer que me enamorara de tu padre y de tu otro padre (el músico acristado que, hasta la fecha, me mira como quien mira a un perro atropellado o una cama destendida), gracias por la dentista y la terapeuta, gracias por tus mentiras que se enrroscaron sutilmente en mi cuello e hicieron que mis ojos fueran más grandes, más amarillos. Gracias por tu flor de amatista. Gracias por darme la espalda cuando la sirena del fin del mundo aullaba e inundaba tu cuarto (falso) para luego, como en un parpadeo, despertarnos y hacernos cosquillas con enormes y desagradables silencios. Gracias por dejarme vomitar en tu baño.

Pero sobre todo, gracias por ese mes siete que más bien es nueve. Ese mes rojo de frío apenas entrante y abrazos que huelen a hierba y besos que saben a pan dulce. Gracias por el doloroso desvelo y el doloroso frenesí amurallado en mi pecho al verte dormida en esa casa de campaña tan indigna, tan innecesaria. Gracias por levitar entre el humo de toloache y el humo que se extiende de ti y de mí, ese humo ajeno que no es de limón, un humo como el de la carne de niños quemándose porque apenas y fuimos eso, un par de niños que se crearon su propio incendio para luego ser apagados por el lento viento de otros meses menos piadosos. Gracias por ser la araña de ese teatro pinchurriento que solo ofreció cosas pinchurrientas. Pero sobretodo gracias por salir corriendo y luego llamarme para decirme (en palabras bonitas) que yo era una vertiente que olía rico. Ay de mí. Gracias por tu mirada inquisitiva de nube en forma de ojo. Gracias.

Gracias por esa montaña rusa, o ese electrocardiograma, o esa carretera. Gracias por derrotar a la predisposición, a todo aquello que nisiquiera un hermitaño, un loco, un diablo o unos enamorados pueden asegurar. Gracias por revelarme (a punta de chingadazos) que la vida es una ilusión y por eso hay que sonreirle y no correrle.

Gracias por un jueves tan biutiful, un jueves tan helado y es que nosotros nunca nos acostumbramos al frío. Gracias por no ofrecerme café, gracias por dejarme saber cómo es la tercera arista y gracias por reirte conmigo con aquello de los escupitajos. Gracias por el consejo, pero es que ya la quiero mucho, yo no me busco aquello, pero gracias por ver en mis ojos (mis ojos) que todo esto es más real que lo tuyo, es más real, más potente. Gracias por reirte de mis últimos chistes (Remitente: Agencia de imágen Perry Ellis, abrir urgentemente... así será y quiero que te rías todavía más feo) Gracias por el llanto y gracias por toda la gasolina quemada en la camioneta de mi amigo. Gracias por el panfleto del noseolvida y gracias por tanto y tanto y tanto insomnio.

Pero, más que nada (y meramente) gracias por ser cautelosa con mis anteojos y no empañarlos al momento de taparme los ojos en ese preparado ritual de catástrofe iniciática.


A Dios.


3:08 P.M.

Llanto nuevo

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:55 a. m.

0

Qué triste es saber
que todo lo que es lo otro
llora en mi cama.

Injusto es dormir
con la boca incendiada.
Humo invisible.

Quizás deba irme
yo también a otro lugar
sin triángulos filosos.

(Cuéntame, hermano
¿cómo haces que los miedos
se aguanten hasta el alba?

Cuéntame, hermano
tú que sabes la historia
de la araña y la lila)

La noche se encierra en el grito del otro
- qué triste es tener atadas las manos
a una vena cardíaca -
De esto escribo
porque estoy harto
de tanta otredad.

2/12/10

El río que corre entre las piedras.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:16 a. m.

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I

¿Cómo sé que pasa lo que pasa?

Cuando en la boca se retuerce un temblor que sabe a suspiro,
cuando resguardo todo lo nuestro en las heladas grutas del sueño.


II

Irse pronto al polvo,
mascar palabras con ritmo de bucle
y permitirnos ser participes
de un breve e hirviente simulacro.

III

Mírame con el descaro suficiente,
derrítete el rostro mientras bostezas
o le guiñas el ojo
a alguna fastidiosa amenaza.

IV

Tu olor
no necesita
una D.

V

Un agitado estruendo de piedra
baja por las aguas de mil fuentes.
El sol sereno se arrima al horizonte
para conocer a un viento desconocido.

Más tarde, la noche se hinca solemne
sobre un altar de purpúreo ébano.
Un banquete con invisible azucar
peina mis cabellos dulcemente.

Al fondo de la calle un animal asoma
su cuerpo de advertencia enmascarada,
yo camino sin tiempo ni miedo
para montarme en su agonía de accidentes.

¿Cuál será tu forma de llover?
la gente abriría bocas y brazos,
como antenas sonrientes,
suspirarían con cada impacto.

VI

Mi nombre
me hace
crucificable.

VII

Mis nervios se agrietan
cuando en tus ojos
veo a ese hermano
que lloraba con vergüenza.

VIII

Una flor brota como con urgencia en el punto infame de mi pecho, donde aquella cicatriz palpita al ritmo de un parpadeo que le ordena al reloj trotar desesperadamente. Esa flor eres tú, y así, sin agua críptica entre los cuencos del pergamino te digo: la flor atravesó el agonizante cuerpo de una araña cuyo veneno confunde a las abejas. Y yo podría decir "pobrecito insecto" pero es suyo el silencio que no tolero, ese callar siseante de patas picando el suelo de mi pecho. Algo escurre en la orilla de tus pétalos y no es precisamente arrepentimiento, no, es algo más perfumado, algo que sonríe.

IX

Contigo me desentiendo del infierno,
porque es en tu mirada de búsqueda
donde encuentro la brújula
de mi felicidad.

X

A su lado
el azul
me resulta inexistente.


1/12/10