Comprimir la simbiosis.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:32 a. m.

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Me da mucha risa como los españoles y argentinos integran a sus texticulos los grandes y parafernálicos nombres de sus avenidas, obviamente porque pueden y les queda bien. Me da todavía más risa ver como mis paisanos intentan pudrirse los dientes a lo Cortázar (Porque los tenía podridísimos, y no es ningún eufemismo) imitando ese recurso que simplemente termina por ser un parpadeo nacionalista que se pierde en la inmensidad del poema. Es como si de pronto me calara mi boina y exhalara mi Lucky Strike al son de un jazz (malo) y de una conversación (mala) con un pretexto infame de poema:


"El desazón de la noche camina por José María Iglesias hasta detener ese taxi sonámbulo,
veloz y frío por Tecnológico se atasca en el amargo aguardiente de la radio. Sin platicar
el taxista empuña el volante hasta 20 de Noviembre. Después de pagar
veo que es la neura de mi ex madre se apodera del bigote tupido de aquél chofer
y sin preambulo lo beso en el más yocástico de los rituales chihuahuenses"


La madrugada me orilló a quejarme al darme una cachetada. Tengo mucho miedo de que mis proyectos sean un cruel remate de todo lo que yo no quiero hacer.




Algo así como una dialéctica de pelota y pared
(Puta madre)

31/7/10

Un deterioro perfumado.

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:30 p. m.

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No quiero que me ames;
quiero que ames.
Los incendios no tienen dueño.


30/7/10

Universidad

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 1:23 a. m.

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Usualmente mi reloj interno esta sumido en una continuidad sin relación con el tiempo. Más en vacaciones. Es como si de pronto dejara de existir esa ley que indica un sonido para hablarle a los perros y otro para hablarle a los gatos. Llovió como un estornudo sorpresa. Una carpa blanca con cerca de cien sillas, todas negras y húmedas - resbaloso recuerdo de un intermedio entre yo y mi alma - no pasan más de diez minutos cuando de entre los edificios naranjas y el cielo color incendio se revelara una vez más el gran poder creativo de Dios.

Luego el caos. Corrí protegiendo las bolsas de mi chaleco y atragantando esa tos hueca que de vez en vez me asalta para reprocharme mi lenta autodestrucción. Olía a tabaco con lodo, que según confirmé al darle la mano a mi padre, es el mismo olor del alcohol destilando por la piel de un recién despertado, de un vivo muriente. Entonces al regresar recibo nuevamente ese abrazo que no es de brazos ni ojos, ni de palabras, un abrazo donde los grandes apéndices de la realidad se enroscan como culebras ante mí y chocan sus ventosas para inyectarme toda esa dosis de simultaneidad y euforia que necesito tanto, ese pánico que no cuesta cuatrocientos pesos, que no cuesta un plato de sopa humeante, que no cuesta una cama desalojada para ese concierto de nudos. Cuesta tanto como una isla y tan poco como un escupitajo en el ombligo. Y entonces ordeno mis prioridades. Ella se peina el cabello húmedo para mirarme con ojos que atraviesan (¿pudo ver mi angina hinchada, mi traquea reseca, mi transito sanguíneo, mi corazón roto?), y luego pararse y andar con un andar de sirena bípeda hacia nosédónde y regresar con noséquién.

Mi amigo se besa con su novia, son como dos arbustos que los mueve el viento y comparten gotas de clorofila. Yo me siento en el metal de algún coche pensando en las maravillas de mi vida, y luego, como quien no quiere la cosa, soltar alguna broma digna de evaluación algebraica para despegar las risas de esa mojada y resbalosa silueta que nos envolvía.

Pago y miro a mi amigo. El único que nunca se ha merecido mi desconfianza. Tiemblo de ansia y al regresar para mi casa y sentir el aura espesa de los dos drogadictos que cantan en la parte de atras, me esfuerzo por creer que los días son el resultado de las oportunidades, es el sudor del diablo que se evapora para recogerlo en cada moneda que se nos cae al suelo. Al ver al chofer con su cuello hinchado de semen intento rescatar la idea de que por más que me enamore nunca dejaré de ser yo mismo, porque nunca nadie se ha autodestruido por alguien, jamás.

Al llegar a mi casa y verme en el reflejo de una tortillería, caigo al mundo. Tengo dieciocho años y estoy muy flaco. Quizás la vida quiso quitármela de esa manera para endulzar mi carne, como los toros que enfurecen antes de burlarse de ellos con una tela roja. Probablemente me estoy desenamorando en el proceso más lento y tradicional del mundo. Es más, incluso sea cierto eso que es necesario un amor imposible en la adolescencia para quemar ese vínculo incestuoso natural. Puede que nunca haya sido algo especial para ninguna de mis personas especiales.

Con miedo, con mucho miedo, de verdad, espero equivocarme.


29/7/10

Calambre espiritual

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:02 p. m.

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28/7/10

Talk about sugar on the six fingered beast
conversation about the holes in your hands
walk through the garden of mens desires
conversation about the kingdom of fire

El agua

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:13 a. m.

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¿Nadie se puede bañar dos veces en el mismo rìo?
Cambia mi amor por ti, pero nunca cesa.


24/7/10



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De pronto adquiero la triste forma de la noche
y convenientemente me arrastro hacia el sueño
donde el tiempo no se cuela por mis dedos.

Te difiero de la muerte
porque las calles de tu historia chocan como hormigas
te difiero de la muerte
en la medida que tu piel se me descubre
como una extensión más de un suspiro interrumpido.

Jamás se disolverá este andar de perro hambriento
porque el vidrio de mi ventana refleja otro día
otra hora
otro interior.

Me muero por ser ese camino que tus pies ansían recorrer
ser esa piedra que ampolle tus dedos de uva
ser el viento que recoja el polvo de tu cuello
para regresarlo de nuevo a mi almohada
y al amanecer, cuando mis huesos sean blancos
y mi carne sea tostada
de nuevo
poder sentir ese burbujeo tibio
que anuncia un sueño tan blando
y poder dormir como todas esas noches
que no quieres desenterrar.


3.25 AM

Acumulando créditos para mi próxima charla con San Pedro

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:57 p. m.

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Casi
por ese dedo
casi pasa
o está pasando.


22/7/10

Le Monde

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 6:58 p. m.

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Y toda la jungla entró en pánico
y corrieron y corrieron día y noche
pero todo fue en vano porque, verás, el tigre vino y dijo:
"¿Por qué yo? ustedes saben que nunca les haría daño, prefiero
más bien algo qué masticar y todos ustedes son muy suaves"
¡OH SÍ!
Entonces se comió al elefante.



(Gracias)


20/7/10

Le Iugement IV

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 3:06 a. m.

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18/7/10




Quiero adivinar que te escondes entre el baño y el cuarto de lavado
o entre la sombra de la ventana
o detrás del portón blanco
donde una vez le mentiste a tu mamá.

Pero no.
Duermes
tú y tu miedo

Yo escucho a mis amigos hablar de ganar
ellos te extrañan
casi tanto como mis manos.


Le Iugement III

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 11:56 p. m.

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16/7/10


Le Iugement II

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 2:45 a. m.

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"La realidad nos ha olvidado
y lo malo es que uno no se muere de eso."
- Alejandra Pizarnik



No extraño simpatizar con el tiempo
No extraño las islas florales de tu cuello
No extraño sentirme aplastado ante tu mirada presuicida
No extraño temerle a tus manos
No extraño la incomodidad de nuestros nudos
No extraño ese puente verde que atestiguaba nuestra enfermedad
No extraño sacarme el alma por la boca cada que temblaba de amor
No extraño ese amor
No extraño el hincarme en mi cama y pedir porque tu olor nunca se fuera
No extraño gastarme la vida recordando cosas que no pasaron
No extraño huirle a tu hermana
No extraño aborrecer a tu padre
No extraño sentir paz ante tu madre
No extraño a tu perra
No extraño esa noche de calor artificial
No extraño ver tu nombre en los libros de mi infancia
No extraño tu cama
No extraño el olor
No extraño tu olor

Te extraño a ti
extraño a ti y a tu muerte
extraño tu respiración

Yo soy un extraño
en un mundo lleno de significados

Soy un extranjero
de extranja

Te extraño
ahora extra
porque te siento más real
que este sueño
esta desnudez
esta música
y estas ganas animales
de cubrir tus ojos
de mascarte las orejas
y que entre sangre y saliva
escuches el dulce goteo de la paz


15/7/10

Le Iugement

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 12:51 a. m.

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"Nada de más"
- Inscripción tallada en la entrada del oráculo de Delfos


La gente cree que necesita un dictamen para poder escribir, yo destruyo al poema, háganlo presente en cada latir y en cada pulsión. El poema no es un pretexto juvenil para apestar a atardecer o a café infame lleno de azúcar y conversaciones acentuadas, el poema es ese infinito momento en que decides no cepillarte los dientes y desayunar sardinas, no es el reprocharle al sistema las pocas cualidades de su esqueleto administrativo, no es fumar con dedos de momia mientras recitas (mal) alguna pelusa de ombligo de aquél chileno que se creía pájaro. No. El poema es ser indiferente hacia lo que digo yo y el mundo, es retar a la realidad con la sonrisa más cínica posible y después invitarte a cenar a ti mismo para tener una conversación hinchada de silencio, borracha y humeante, donde el vapor de la noche te haga sudar a ese inquilino molesto que no deja de hablar de sí mismo cuando tú te mueres de ganas de hablar de ti mismo, imparable contradicción de quien se siente a un paso de cruzar la meta del entendimiento. El poema es amor, es recibir a la muerte como quien recibe un beso y no espera mas que el rozar de dos pestañas empapadas de sudor o lágrimas; y si el amor no existe ¡Entonces el poema lo inventa! y si el amor no es bueno ¡El poema lo santifica! y si es amor no es lo más importante ¡El poema lo engrandece! Y es en este punto donde quiero hablar de la mujer, de ese insulto a la inmortalidad. Amo lo que me hiere. Y en este momento quiero hablar de Stephania, no como un bloque que se introduce forzosamente a alguna construcción (recuerden construir el poema desde la base de sus intestinos, sus vísceras, sus testículos, sus ovarios) sino más bien como una evidencia de mi total reproche hacia lo que se me explica y se me reclama, como una corbata que no me gusta, como una cena no deseada de estrellas, morfina y limón. Quiero hablar de ella porque me hace feliz, porque si hablo, hablo poco y porque invariablemente añoro poder filtrar todas estas aproximaciones de realidad en algún torrente lumínico, para golpear estómagos y encender antojos. Les contaré un cuento, y si no les gusta por favor váyanse, la historia se llama


LA NIÑA DEL PUENTE VERDE
(Porque puedo ver tu casa desde acá arriba)









Para Stephania Hernández
por tanto odio y amor
inmerecidos.





Un día después de que todas mis celular digestivas dieran cierre a esa última formación postpubertal, yo salía de mi ciclo normal de clases por la puerta incorrecta a lado de la ex novia de mi mejor amigo (Dios grita y se agarra la barriga) cuando al salir escucho risas de abeja y patadas al concrecto. Era de esos días raros en que debería hacer calor pero hace frío, mas que nada por intermediarios de estaciones o algún Huracán que en ese momento mataba cientos de personas y conforme la humedad avanzaba iba refrescando a todos mis conciudadanos que ese día, muy indiferentes, estaban a punto de presenciar una guerra ciega y cubierta de lluvia. Cuando la vi a lado mio sentí que una pequeña serpiente se despertaba desde mi sexo y se enrollaba en mi cintura (para permanecer ahí durante aproximadamente año y medio más), días después yo toqué su espalda empapelada por una tela color sangre que meses después yo me esmeré en absorberle el olor. Me parecía tan simpática la manera en que sus ojos se desequilibraban al seguirla con los brazos alzados por fuera de ese indeseado autobus rojo con blanco que día a día se la llevaba a esa casa que nunca pude ver y que siempre me aterró. Entonces llegó la alergia de morirme y después, siendo cómplices de ese amigo incauto y de piel amarilla nos besamos tan fríamente que por eso la película fue malísima, pero siempre recordaré como tu mano se detuvo decidida ante mis dedos que exploraban tímidamente esas mangas de estrella de David, esa tela que tanto sigo viendo y tanto me sigue doliendo (porque tú no lo sabes Fanny, una de esas la conservo en el tercer cajón del mueble enorme que ameniza mi cuarto, a lado de las cartas de mi padre y debajo de nuestra pantalonera de secundaria) y cuando tus cinco uñas se clavaron pude ver con claridad que yo era querido y que simple y sencillamente a partir de ese día me ibas a demostrar que el diablo existe en la medida, en nuestra medida. Esa misma noche me dolió tanto el olor de tu autobus que ni la lluvia ni el frío pudieron saciar ese diptongo que se me atoró en el esternón. Semanas después esa niña machorra y respingona bautizó mi doce de Diciembre del 2006 con el agua más helada del mundo. Siempre fuiste mi caos, cuando el veintidos del doce (mi primera llamada para el fin del mundo) me entreabriste el universo en una tarde tan roja que te hizo llorar y yo te consolé a lado de un puesto de elotes inundado en humo, cuando mis bracitos rodearon tu cuerpito de niña verde y todo se confundía, entre el frío y el llanto y el hambre y el sueño y lloraste con un llanto tan mío que lo extraño cruelmente, porque ahora ya no me quieres ¿por qué ahora ya no me quieres? porque se me derritió el mundo en el momento de sentirme dueño del tiempo, porque todas esas noches extras a lado de ese amigo tan tuyo como mío, debajo de kilos de tela y sombras como dos muertos rescatándose en un nudo de besos y aliento, todas esas noches se me fueron por la puerta de enfrente sin despedirse, quizá deseosos de dispararme este presente que me duele más que la noche y más que tu llanto. Porque después de ese "ya no puedo más" te me desapareciste tan velozmente que mi sentido del calendario se quemó, un año y medio vagando entre árboles y charcos donde no me quería ver, donde me cansaba y vomitaba negro y estaba seguro que me iba a morir a lado de ese nuevo amigo que de seguro te gusta porque es muy guapo, porque hoy ya no es tan nuevo pero quiero creer que te sorprendiste, porque siempre quiero sorprenderte. Entonces esa noche yo lloré como quien se sabe muerto y le pedí a Dios por ti y tu hermana y tu madre y tu hermano y hasta tu padre, después pedí por mis perros, mi familia y mis amigos y antes de desmayarme en ese sueño que me iba a revivir horas después, le pedí de nuevo a Dios que si moría me dejara entrar en tu cuarto para verte dormir y quizá decirte algo al oído y ser tu primera experiencia inexplicable. No morí pero me quiero morir. Porque tengo dieciocho años y fue un amor retrasado, más doloroso, más denso y más carnoso. Como cuando a un anciano le da varicela y muere. Porque no puedo quitarme estas sanguijuelas que tienen tus iniciales, porque se siente tan bien sufrirte, pero me quiero morir. Entonces yo corro por esa calle que nunca conociste porque estabas en tu mundo de dinosaurios basquetbolistas y fotografías en el techo, yo corro a la tienda de esos dos homosexuales enormes a comprar pan y leche y corro de vuelta, y corro a la escuela, corro a través de ese parque donde nunca te llevé, corro con Juan, corro con Mario, corro con Eric y corro hacia un muro que me va a destrozar y es en ese momento cuando se que puedo verte cuando cierro los ojos, yo sé que no me crees, sé que podrás afirmar que todo esto es un desvarío de quien se siente enamorado, que quizá improviso todo esto como cuando abrazado de tu cintura te dije que eras lo mejor que me ha pasado, es cierto. Y yo quería encontrarme de nuevo con tu boca de noche, quería sentirme de nuevo en tu torbellino. El presente me duele y no quiero decirlo, porque es tarde y tengo sueño, porque una ley pendular me dice que no pasará nada porque así quiere que sea la cosa y es en ese momento cuando me quiero romper todos los huesos porque tu quieres sufrir más y más y yo no quiero. Yo nunca te haría algo así, yo no quiero, yo quiero que sepas tantas cosas, yo quiero que explotes en una luz tan azul, quiero que tus huesos experimenten una felicidad tan incontrolable que te quieras morir conmigo o sin mí, que me quieras tan todo que la muerte sea parte de una caricia. Pero no se puede, porque no quieres, quieres llorar lágrimas de sal corriente, quieres dormir sobre colchones de insomnio corriente, quieres deformarte en el ángulo de todos. No puedo ofrecerte mucho y te ofrezco esto porque esta es la única forma en la que me desmiento, pero al ofrecerte palabras puedo ofrecerte un mundo, el tuyo, el mío y el que está por venir. Te amo más de lo que creo soportar, por eso quiero leerte esto frente a frente para por fin mirarte a los ojos, quién sabe, quizá me vuelva humo y pueda vivir en tus pulmones.

(8/6/10
11:00 AM)





Cuando vi tu infinitésimo "no se podrá" algo se murió dentro de mí y es por eso que volví a escribir, porque todo esto del Tarot lo empecé como un acelerador, porque cuando llegue la carta de El Mundo quiero que mi vida deje de ser ese pantano que es desde Enero. Porque nadie lee esto y si lo llega a leer quiero también hacerlo participe de ese ritual llamado vida, ese baile tan estridente que me absorbió y me quiere matar. Eso pensaba leértelo frente a frente, con algún vapor sabor Jazmín con música de fondo. Y ahora, después de todo esto, quiero decir que estoy cansado, quiero destruirlo todo y por eso a tí, lector, te invito a dormir, no como una metáfora impropia o ñoña, no, quiero dormir y quiero que tú también te vayas a dormir, excepto a tiStephania, porque tú no eres lectora, eres un fantasma que se aparece en mi yunta cada que cae nieve, cada que el sol baila. Antes de dormir destrúyanse a sí mismos, lleguen al límite y laman el filo, sientan la nuca de la muerte y luego váyanse a dormir. Sientan las tripas del dolor en sus propias tripas, sientan como el amor jadea de ansiedad en el cajón de su ropa interior, sientan como el amor puede pegarles la carne a los huesos.
Esto es lo que pasa cuando uno está monstruosamente enamorado.

9/6/10

Le Soleil

Posted by Jesús | Posted in | Posted on 4:52 p. m.

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Soy Tauro, del 92, hijo de Jesús y Liduvina, hermano de Adán y Eva, tío de Emiliano y Emma, divorciado de María José, viudo de Edna y fantasma de Stephania. Tengo diez dedos largos que son el despertador de las siestas vespertinas. Uso anteojos desde segundo de secundaria porque le tengo miedo al dolor. Me gusta la gente que sabe que algún día tiene que morir, la gente que cuando es amaraga puede hacer que los limones exploten, la gente que cuando es feliz puede volar de casa en casa. Cuando tenía cinco años estaba aferrado a que los elefantes no existían, dos años antes una pastilla de menta casi termina con mi vida en un grosero pandemonio de gritos y respiraciones de boca a boca, doce años después mi primera resucitación fue en un cine frente a una película que sigo confundiendo con todo un contexto de puentes verdes en la mitad de la tarde. Me enamoro con la misma velocidad del mundo, mi amor gira hasta encontrarse conmigo mismo y la inmensidad del universo, pero no me gusta soportarlo. Descubrí el tabaco hace seis meses (como una prueba del luto) y el alcohol hace dos semanas (como un recordatorio genético), tengo amigos que pueden ser como manchas negras en papel blanco o grumos de leche en el desayuno de algún puberto adinerado, tengo amigos como el humo del sol o el olor de la luna, tengo amigos que esconden cadáveres en la cajuela del coche para que el viaje valga más la pena, tengo amigos que maquillan la sangre y regulan el dolor con un dolor más café. Estoy enamorado del sueño y de una mujer, sin embargo, ambos me resultan tan peligrosos que prefiero bañarme con agua helada y soltar las riendas de estos cuatro caballos que quieren ir donde a cada uno les place, como una música que se desentierra de la memoria y brota frutos de carne ácida. Considero al perro como la parte más humana del hombre que se emancipó por fuerzas divinas, tengo dos, uno blanco y uno negro, uno le ladra a todo lo que se mueve y otro es tierno con todo lo que se mueve, a fin de cuentas todo dueño se parece a su perro. Escribo porque así no me desmiento, escribo porque es como un choque eléctrico que se almacena en mis hombros y duele no soltarlo, como si me tirara de un edificio donde dentro solo había plantas púrpura y gente burlándose, escribo porque no pienso y ese es el cáncer más reciente de mi historial de vida, tengo que solucionarlo y llegar al silencio, al silencio, quiero silencio y paz.


5/6/10